Poca asistencia a marcha por la paz, mientras el funeral de Camila llena la Catedral. Crédito Facebook
La convocatoria del viernes por la paz en Reynosa reunió a cerca de una docena de personas en el bulevar Hidalgo; un día después, la misa de cuerpo presente de Camila congregó a familiares, amistades y comunidad en la Catedral.

Reynosa, Tamaulipas.– La reacción pública en Reynosa tras el asesinato de Camila dejó dos escenas distintas entre viernes y sábado. La primera fue una convocatoria a una marcha por la paz en el bulevar Miguel Hidalgo, en el punto donde ocurrió el ataque armado del 30 de abril. La segunda fue la misa de cuerpo presente y funeral público de la joven en la Concatedral de Nuestra Señora de Guadalupe.

La marcha del viernes fue convocada por integrantes del Colectivo Amor por los Desaparecidos en Tamaulipas. La cita se fijó en el lugar donde una bala perdida alcanzó a Camila durante un ataque armado contra el conductor de una camioneta. Aunque en redes sociales hubo mensajes de respaldo, en el sitio se congregaron alrededor de 12 personas, todas vinculadas al colectivo, por lo que la movilización derivó en un cierre parcial de vialidad más que en una marcha numerosa.

Durante esa protesta, Edith González, representante del colectivo, cuestionó la baja respuesta ciudadana. “Nos quejamos demasiado de cómo vivimos, nos quejamos de la inseguridad y cuando queremos hacer algo y alzar la voz, pues no hay esta respuesta que queremos”, dijo en el punto de la manifestación. En otro momento, hizo un llamado directo a la autoridad federal: “Ese es el llamado que hacemos al secretario Omar Harfuch, que necesitamos que intervenga directamente aquí, en Tamaulipas, y que realmente ya se haga algo en la estrategia de seguridad”.

Al reclamo también se sumaron personas cercanas a Camila. Cristal Montoya, amiga de la joven, expresó: “Duele que pase esto todos los días en Reynosa y lamentablemente no se hace mucho al respecto, el día de hoy vengo a alzar la voz por Camila, que en paz descanse y que sus papás encuentren pronta resignación y que no haya más muertes inocentes en la ciudad”. La protesta se realizó un día después del ataque en el que murieron Camila y Manuel “J”, el conductor que era blanco directo de la agresión.

El sábado, la respuesta pública tomó otra forma. La Concatedral de Nuestra Señora de Guadalupe recibió a familiares, amigos, integrantes de la Pastoral Juvenil y población que acudió al funeral de Camila. La misa de cuerpo presente fue abierta y reunió a una comunidad más amplia que la que se observó en la protesta del viernes.

Durante la homilía, el presbítero Francisco Gallardo López dijo: “No es voluntad de Dios que nuestros jóvenes mueran así, no es normal la violencia que arrebata vidas, no es normal la indiferencia que se vuelve costumbre, no es normal que la esperanza de los jóvenes se vea sofocada por el miedo”. También agregó: “Camila no es un número más, es una hija, es una amiga, un sueño que Dios había sembrado en el mundo”.

Los padres de la joven, José y Marisela, tomaron la palabra al final de la ceremonia. “Gracias por ese amor que nos han demostrado. Téngannos siempre en sus oraciones, tengan en su corazón un pedacito de Camila. Amen y díganles a sus hijos cuánto los aman. Yo ya no tuve el tiempo para decirle a mi hija cuánto la amaba, pero ella sabía que nuestro amor era con todo el corazón”, expresó su padre.

Camila murió el 30 de abril después de ser alcanzada por una bala perdida durante un ataque armado sobre el bulevar Miguel Hidalgo. En ese hecho también murió Manuel “J”, conductor de una camioneta GMC gris, a quien iba dirigida la agresión. La joven fue trasladada a un hospital, pero falleció más tarde.

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