Adoptada de manera irregular en 1977 y registrada tres veces con identidades distintas, Wendolyn Doval descubrió a los 48 años que su familia de origen no es su familia biológica. Hoy busca a la mujer que le dio la vida.

Ciudad Madero, Tamaulipas.- Una niña nació en 1977 y la llamaron Wendolyn. El nombre se lo puso su madre Juana María; una mujer que fue cercana, afectuosa y amorosa con su familia hasta 2006, año en que murió.

Wendolyn siguió su vida tras el fallecimiento, pero en enero de 2026 descubrió que su familia de origen es otra. Casi medio siglo después, ha iniciado la búsqueda de su madre, de su origen.

El rastreo de datos en registros oficiales la llevó a hacer público su caso. Con ello, también vinieron recuerdos, preguntas, dudas; algunas de estas son difíciles de responder.

“Los niños adoptados siempre sentimos que algo no está bien. Sentimos un vacío. A veces no se le puede poner nombre porque no tenemos las herramientas a esa edad, pero te sientes como no perteneciente de la familia. Se siente un vacío enorme aunque lo tengas todo”, relata.

Wendolyn fue registrada tres veces con identidades distintas

Movida por la búsqueda de la verdad, Wendolyn revisó documentos familiares resguardados en un portafolio. Ahí encontró tres actas de nacimiento distintas, pero con variaciones en nombre, lugar y fecha de registro.

La primera fue expedida el nueve de octubre de 1977 en Ciudad Madero, donde aparece con el nombre de Nonatzyn Atzymba Nidia Wendolyn Alemán Doval.

Ese mismo día fue registrada en el mismo municipio como Nidia Wendolyn Alemán Doval, documento que utilizó toda su vida y cuya existencia era la única que conocía.

Posteriormente, el 22 de diciembre de 1977, fue registrada en Ébano, San Luis Potosí, como Nonatzyn Atzymba Nidia Wendolyne, esta vez con los apellidos de soltera de su madre adoptiva.

La triple identidad le generó complicaciones legales recientes. Durante un trámite de pasaporte en Ciudad Victoria, las autoridades detectaron inconsistencias documentales y la retuvieron bajo sospecha de delito.

“Esa ha sido la única ocasión en que me han cuestionado mi origen, y fue una experiencia muy muy traumática”, recuerda.

Al centro, el acta de nacimiento que Wendolyn uso durante toda su vida. Crédito: Archivo personal.

La búsqueda por redes sociales y la poca información de su origen

Ante la negativa de familiares para hablar sobre su origen, Wendolyn recurrió a las redes sociales.

El 28 de marzo de 2026 publicó su historia en la página de Facebook de la colectiva feminista Mujer Manglar, lo que detonó una ola de mensajes, pistas y testimonios.

A partir de información anónima, supo que su madre biológica presuntamente se llama Mari, quien era trabajadora del hogar para su madre adoptiva. Según versiones recibidas, Mari habría vivido entre Ébano y Cacalilao, y actualmente tendría alrededor de 70 años.

Un usuario anónimo incluso le compartió una fotografía en la que aparentemente aparecen juntas Juana y Mari durante una boda familiar.

Con esas pistas, Wendolyn viajó a inicios de abril junto a su esposo e hijos a Ébano para continuar la búsqueda. Sin embargo, la mayoría de las personas que podrían haber conocido la historia ya fallecieron.

“Desgraciadamente todos conocen a mi mamá adoptiva, pero nadie conoce a mi mamá biológica”, lamenta.

A la derecha, Mari toma del brazo a Juana, madre adoptiva de Wendolyn. Crédito: Archivo personal.

“Hijas e hijos del silencio”: una red para quienes también buscan su origen

La publicación de Wendolyn generó eco entre otras personas que vivieron situaciones similares.

Decenas comenzaron a contactarla para compartir sus propias historias de adopciones, ausencia de información sobre su origen y procesos de búsqueda inconclusos.

A partir de ello creó una comunidad digital llamada “Hijas e hijos del silencio”, donde personas adoptadas intercambian testimonios, pistas y acompañamiento emocional.

“Me habló una mujer desde Houston y nos pasamos como tres horas hablando. Afortunadamente ella encontró a sus padres. La mamá biológica es de aquí de Altamira, era una persona que se dedicaba al trabajo del hogar”, explica.

“Solo quiero que el tiempo me alcance para darle un abrazo”

Más allá de la búsqueda, Wendolyn asegura que su intención no es reclamar ni confrontar.

Lo que busca, dice, es comprender su historia.

“La gratitud no cancela el origen. Yo tengo 48 años, pero para los niños que vienen y que desgraciadamente están en estas circunstancias que no pasen por lo mismo que nosotros, que la verdad sea un derecho para ellos y que la terapia y la integración a una familia adecuada sea su derecho también”, afirma.

El mensaje que envía a su madre biológica y a quien pueda tener información sobre su paradero está marcado por la empatía:

“No busco ningún problema. Busco entender lo qué pasó. Solo le pido al tiempo que me alcance para darle un abrazo. No tengo nada en contra, solamente tengo amor, amor, amor que me inculcó mi madre adoptiva y es lo único que puedo dar”, relata.

Actualmente, Wendolyn y su familia reciben acompañamiento psicológico para afrontar el proceso emocional que implica reconstruir su historia.

Te puede interesar leer: https://elefanteblanco.mx/2025/08/01/tamaulipas-entre-los-estados-con-mas-ninos-desaparecidos/

MÁS VISTOS

Publicidad

Gobierno de Nuevo Laredo

Descubre más desde Elefante Blanco

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo