La medalla de la derrota

El otro balcón

Carlos Manuel Juárez

Hasta muy entrada la noche de ayer martes nadie, nadie, nadie de Morena se quería poner la medalla de la derrota legislativa, una más frente a la encarnizada defensa de las huestes del exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca.

Lo que pintaba como un martes de triunfos se vino abajo debido a varias actitudes sobradas por parte de diputados, operadores y funcionarios del gobierno de Américo Villarreal Anaya, que no comprenden el tipo de rival que tienen al lado.

Fuentes consultadas por esta columna contaron que el lunes por la noche, la coordinadora jurídica del gobierno, Tania Contreras López, dio la señal a la presidenta del Congreso, Úrsula Salazar Mojica, de poner la reforma constitucional en el orden de la sesión.

“Tenemos los 24 votos”, aseguró la abogada y esposa del subsecretario de Legalidad y Servicios Gubernamentales, se designó al Lic. Jorge Luis Beas Gámez.

La legisladora morenista informó a su bancada que la última etapa del plan para retomar el control del Poder Legislativo estaba en ruta. Uno de sus allegados, el diputado por Matamoros, Alberto Granados, escuchó detalles de la operación y el que sería su papel en la sesión. Los legisladores y operadores parte del plan se fueron a dormir con la adrenalina a fondo.

Al amanecer del martes, se comenzaron a conocer algunos detalles del plan y eso sacudió el Congreso. Los primeros comentarios eran que Edgar Melhem y Alejandra Cárdenas, integrantes de la bancada del PRI, habían llegado a un acuerdo y se sumarían a Morena. Con el riobravense y la victorense tenían 22 votos y solo faltaban 2.

A mediodía, la bancada del Partido Acción Nacional (PAN) empezó a hacer cuentas y escenarios. ¿Quiénes se atreverían a romper sus compromisos para saltar al vacío? La primera señalada fue Nora Gómez, la diputada por Tampico, pero algunos de la cúpula azul descartaron que cometiera una “traición” tan alta. La segunda que apareció en el tablero fue Leticia Sánchez Guillermo, quien ganó la curul por Morena pero luego se pasó al PAN , después volvió al partido guinda y actualmente había vuelto al azul.

Luis René Cantú Galván, dirigente estatal y legislador, no negó la posibilidad pero tampoco creyó que la matamorense volviera a incumplir los acuerdos políticos que hizo con el cabecismo desde septiembre de 2021. Bajo este escenario, el panismo se dedicó a buscar a la tercera pieza que había logrado un arreglo con Ricardo Gamundi Rosas, asesor del gobierno y operador emergente, asignado ante los 2 fallos anteriores del secretario general de Gobierno, Héctor Villegas González.

Las llamadas y mensajes entre Cantú, apodado el “Cachorro” y el senador Ismael García Cabeza de Vaca fueron varias. No obstante, empezaba a levantar sospechas una situación: el coordinador de la bancada panista, Félix García Aguiar, había informado que no llegaría a la sede legislativa. ¿Él será el voto que le faltaba a Morena? se preguntó el equipo de asesores azules.

Con el reloj en contra, un operador panista llamó al presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, para pedirle que metiera en cintura a Melhem y Cárdenas. “Alito”, fiel a su estilo torpe, mandó publicar un mensaje en las redes sociales del partido. Minutos después se comunicó con la diputada y el diputado para comentarles que en vista del próximo proceso electoral serían tratados como pidieran y en donde quisieran, a cambio tenían que mantener su voto en el bloque opositor. Édgar y Alejandra escucharon pero no firmaron nada.

Mientras la presión llegaba a su punto máximo, el presidente de la Mesa directiva, Isidro Vargas Fernández, le daba la palabra al legislador Javier Villarreal Terán para que se colgara la medalla pública del rescate. No era Úrsula, ni Beto, menos Magaly o Humberto Prieto, era Javier, un sobreviviente del grupo de Eugenio Hernández, donde hizo y deshizo Ricardo Gamundi, quien protagonizaba el acto político del semestre.

En ese mismo momento, la bancada panista hizo team back alrededor de un celular. Alberto Granados, quien tenía el encargo de proteger a Leticia Sánchez, se distrajo. Ese breve instante fue aprovechado por el “Cachorro” que tomó a la diputada, la sacó del Pleno y la llevó hasta una camioneta en el estacionamiento.

Isidro Vargas llamó a votación. En el tablero aparecieron como aguacero los votos a favor de Morena y Movimiento Ciudadano. Luego, poco a poco los sufragios en contra del PAN. Nora Gómez pulsó el tablero a favor de la iniciativa morenista. El reloj legislativo de la votación corrió y faltando 12 segundos, Melhem y Cárdenas votaron por la abstención. Félix García, desde su camioneta y con gesto nervioso, aparecía y desaparecía de la transmisión, hablaba con otra persona. La votación cerró sin que él y Leticia emitieran su postura.

Al fondo de la bancada panista, Cantú Galván festejaba con el cuchillo en la boca, el mismo que lo ha exhibido como violento y bravucón dentro y fuera del Congreso, como un diputado que solamente le interesa defender a su creador: Francisco García Cabeza de Vaca.

El brutal revés dejó en shock a la bancada morenista, a Tania Contreras y a Gamundi. Tal vez el más furioso era el diputado Gustavo Cárdenas Gutiérrez. Melhem y Cárdenas estaban confundidos pero claros que aún en esta situación ganaban algo. El grupo parlamentario independiente, formado por 3 legisladoras expanistas, no creía lo que había sucedido. El mayor desconcierto estaba en Nora Gómez, la presidenta panista en Tampico, quien se arrojó de la rueda de la fortuna sin arnés de seguridad.

Pasadas las 17 horas, Gamundi y Contreras, cabezas de un grupo duro al interior del gobierno de Américo Villarreal, no entendían lo que había sucedido. Ambos personajes surgidos en la hegemonía priista, donde no había necesidad de ser sigilosos e inteligentes, se preguntaban qué había salido mal y, viendo la paja en el ojo ajeno, le pusieron la medalla de la derrota a Alberto Granados por no proteger a Sánchez Guillermo. Las horas pasaron y la revisión de cada segundo se tornó nebulosa.

Al cerrar el día, el aparato morenista recibió una serie de indicaciones que este miércoles se ejecutarán contra los protagonistas de una de las derrotas más dolorosas en el naciente sexenio guinda en Tamaulipas.

Mientras la medalla de la derrota se multiplica, como peces en un pasaje del diluvio morenista, se devela una carencia -a mi parecer la mayor en la administración actual- no existe una estrategia política y jurídica para enfrentar a Cabeza de Vaca y sus huestes. En 9 meses, ni Tania Contreras, ni Héctor Villegas, ni Ricardo Gamundi, ni Tomas Gloria, han logrado elaborar un plan para desatarle las manos al gobernador, y que la batalla contra la corrupción comience.

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