Joe Biden, el nuevo deportador en jefe

El presidente Joe Biden y el exmandatario Barack Obama. Crédito: Casa Blanca

¿Alguien quiere una aspirina?

Opinión por Alberto Nájar (@anajarnajar)

Una creencia popular es que los presidentes del Partido Demócrata de Estados Unidos son más amigables con México que los postulados por el Partido Republicano.

La leyenda se basa en el estridente discurso anti migrante de los políticos republicanos, que suelen estar cerca de grupos conservadores y, en algunos casos como Donald Trump, de supremacistas.

La realidad es otra. Es verdad que en el Partido Republicano abundan personajes como el polémico sheriff Joe Arpaio quien solía obligar a usar calzoncillos rosas a los migrantes detenidos en la prisión del condado de Maricopa, en Arizona.

Pero también lo es que en la relación binacional México ha tenido mejor suerte con mandatarios de ese partido que con los demócratas.

Un distinguido republicano, George Bush padre, impulsó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que cambió el destino de la economía mexicana.

Un político conservador, Ronald Reagan, estableció en 1986 la hasta ahora única reforma migratoria que permitió la regularización de 2.3 millones de mexicanos.

En cambio, un carismático presidente del Partido Demócrata, Bill Clinton, ordenó en 1994 la construcción de un muro en la frontera sur de su país, para contener el creciente flujo de mexicanos que huían de la crisis económica.

Y fue otro mandatario muy popular, Barack Obama, el que deportó a 2.8 millones de extranjeros durante su segundo período de gobierno (2013-2017)

Así, al primer presidente afrodescendiente en la historia de Estados Unidos se le conoce como El Deportador en Jefe. Pero eso puede cambiar.

Los últimos datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de ese país revelan que Joe Biden, el político que salvó al mundo del empresario Donald Trump, disputa seriamente con Obama el primer lugar en deportaciones:

En 2021 el CBP, por sus siglas en inglés, expulsó del territorio estadunidense a dos millones 154 mil 312 migrantes.

Es decir, en doce meses el mandatario estadunidense deportó a casi el mismo número que alcanzó su exjefe en cuatro años.

Las víctimas son personas que cruzaron de manera irregular las fronteras terrestres de ese país, sobre todo la que colinda con México.

Más de la mitad, un millón 300 mil, fueron echadas bajo el decreto conocido como Título 42.

Se trata de una estrategia de salud implementada por Trump en marzo de 2020, con el argumento de contener la pandemia de covid-19

La mayoría de los deportados son centroamericanos, pero también hay personas provenientes de Haití, África y algunos países de Sudamérica.

Biden mantuvo el programa que básicamente consiste en expulsar a todos los que crucen sin documentos migratorios las fronteras terrestres de Estados Unidos.

De acuerdo con CBP las personas en esta condición “serán expulsadas de inmediato al país de último tránsito”. 

Es decir, la mayoría fueron enviadas a México donde oficialmente no se ha informado la situación de los deportados. 

Saberlo es indispensable. Como han documentado varias organizaciones civiles muchos de los expulsados por Título 42 pretendían pedir asilo humanitario en Estados Unidos.

Si bien es frecuente que se pretenda utilizar esta herramienta legal para impedir las deportaciones, también es cierto que abundan los casos de quienes huyeron de la violencia y el riesgo a morir en sus países.

Proteger a estas personas es obligación del Estado mexicano, según la Constitución.

Hay un elemento adicional. La tendencia del movimiento migratorio indica que la cantidad de personas que crucen irregularmente la frontera con Estados Unidos seguirá en crecimiento.

Es decir, previsiblemente habrá más deportados lo que incrementa el problema para el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Porque en el escenario no hay ninguna señal de que Joe Biden cambiará su política migratoria.

Al contrario. El presidente estadunidense enfrenta una fuerte crisis política, debido a los efectos de la pandemia de covid-19 y lo que se ha interpretado como una actitud vacilante ante China.

A Biden le urge recuperar popularidad, y como todo buen personaje que se ha formado en los usos y costumbres del sistema político estadunidense, es previsible que recurra al endurecimiento de su discurso hacia la migración irregular.

No sólo eso. Hay muchas posibilidades de que pase de las palabras a los hechos. Un ejemplo fue el restablecimiento del controvertido programa Quédate en México.

Joe Biden, pues, se encamina presuroso a conquistar el título de Deportador en Jefe. Y no son, para nada, buenas noticias.

Alberto Najar. Productor para México y Centroamérica de la cadena británica BBC World Service.Periodista especializado en cobertura de temas sociales como narcotráfico, migración y trata de personas. Editor de En el Camino y presidente de la Red de Periodistas de a Pie.

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