Una historia de guerra, de soledad y Tik Tok

La explosiva celebridad de Khabane Lame no le ha dejado un solo euro, según publicaciones especializadas, hasta mayo de 2021.

Redacción EB

Senegal, 1982.

Un grupo de habitantes de Casamance, al sur del país, exige su independencia por diferencias políticas y culturales con la región norte. Alzados en armas, la república se parte en dos y entra en guerra civil.

El conflicto ha dejado 60 mil desplazados, 231 pueblos abandonados, 783 hogares evacuados, y una cifra de muertos estimada en 5000.

Aparecen la pobreza, el hambre y la migración. Como nadie permanece demasiado en un solo lugar por temor a los milicianos, circulan miles de personas sin constancia de registro civil, sin ciudadanía ni nada.

¿Trabajo? Nadie tiene dónde emplearse. ¿Estudiar? La escuela arde en llamas por la guerra.

Como las viejas historias de la Biblia, los senegaleses dejan atrás su tierra, su familia, sus amigos, y salen en busca de un país de acogida. Pero nadie los quiere. En su marcha por la sobrevivencia, llegan hasta al borde de África, en la frontera norte, y se adentran al mar Mediterráneo en lanchas, balsas, y algunas veces en barcos. Van jóvenes, niños y mujeres con bebés a la espalada.

Las olas traicioneras del Mediterráneo cortan el viaje de miles de migrantes que buscan alcanzar las costas de Cerdeña o Sicilia. Las balsas naufragan. A las playas italianas llegan zapatitos y juguetes de nenes.

Solo unos pocos alcanzan la ansiada costa. En un año se han ahogado hasta 900 personas. Los afortunados, ni un tercio de los que inician el viaje, tienen oportunidad de volver a comenzar en el país de asilo.

Las naciones ricas han hecho intentos de llevar la paz a Senegal; propician mesas de negociación y envían ayuda humanitaria. A veces, hay alto al fuego, calma total, pero las reyertas estallan de nuevo aquí y allá.

Senegal, 2021. En las aldeas de Casamance continúa la guerra, igual que hace 40 años.

Influencer por la pandemia
Khabane Lame tenía dos años cuando huyó de la miseria y los combates en Senegal, junto a un puñado de valientes, y llegó a Italia. Era el año 2002.

Con sus padres, vivió en un sistema de viviendas reservado a inmigrantes. Los robos y asaltos eran frecuentes. “Ahí la vida no era muy fácil, pero siempre fui feliz porque tuve amigos que me ayudaban, que estaban siempre conmigo”, sostiene Khabane.

De natural alegre, disfrutaba las películas y shows de Will Smith, Eddie Murphy y de un comediante italiano llamado Checco Zalone.

De adolescente, probó suerte en varios empleos antes de estudiar mecánica en la escuela superior. Este diploma le abrió las puertas en una fábrica en Chivasso, municipio de Turín, y pudo ayudar a su familia con los gastos.

Sin embargo, en 2020, la pandemia acabó con su puesto. “Trabajaba como operario, pero durante la cuarentena me dijeron que no había más posibilidad de tenerme ahí”.

A los 21 años, sin ingresos y desempleado, Khabane volvió con sus padres a las viviendas para inmigrantes. En la inacción, las horas desfilaban eternas y aburridas. Para matar el tiempo, Khabi, como le decían sus amigos, grabó unos videos con su celular.

En realidad, eran nada, meras nimiedades. Mostraba pequeños ejemplos de cómo resolver de manera simple supuestos problemas complejos. El punto final de la demostración era la expresión de su rostro con una sonrisota, como si dijera “demasiado fácil”, y una señal de ambas manos.

En marzo de 2020, Khabi subió el primer video de este tipo a la plataforma Tik Tok. ¿Fue el mensaje, la edición o su rostro chusco? Quien sabe, como tantos fenómenos de audiencias en Internet. Pero la gente respondió de inmediato. Hoy, es el cuarto influencer mundial de esta red, con 67 millones de seguidores, y suma además 19 millones en Instagram.

“Me di cuenta cuando hice el video de una chica con dificultades por una mochila”, cuenta Khabi al periódico El Clarín, de Argentina. “Mostré con un video que si se sacaba la mochila podía liberarse porque estaba sujeta a un poste con un candado. ¡Simplemente tenía que sacarse la mochila! Ahí noté que a la gente le gustaba mi expresión, mi mímica”.

La explosiva celebridad no le ha dejado a Khabi un solo euro, según publicaciones especializadas, hasta mayo de 2021. A diferencia de otras plataformas, Tik Tok no paga por reproducciones; cada influencer debe buscar sus patrocinios.

Pero Khabi espera que la fama ganada le lleve pronto a Hollywood, y que pueda emular, al fin, a sus admirados Will Smith y Eddie Murphy. “Me gustaría arribar al mundo del cine, hacer algo cómico o hacer televisión”.

Mientras tanto, en las costas africanas, a 1800 kilómetros de Turín, otros niños esperan cruzar las olas bravas del Mediterráneo. Como Khabi, solo quieren empezar de nuevo.

(Con información de Clarín, Asamblea de Cooperación por la Paz y J.J.H.)

Deja un comentario

Related Posts
Leer más

Los caminos enmarañados de breñas de Rulfo

Juan Rulfo logró con un par de libros ganar reputación universal y llevar los paisajes rurales de Jalisco a todo el mundo. Su literatura forma parte de la identidad de los mexicanos. Pero este escritor mexicano tuvo una vida también lejos de Sayula, en Guadalajara y Ciudad de México donde vivió enigmático y huraño.
A %d blogueros les gusta esto: