Altamira, Tamaulipas.— Comunidades productoras de Altamira retomaron el uso del agua del estero Barberena después del derrame de hidrocarburo, sin contar con estudios sanitarios que permitan conocer si representa un riesgo para las personas y los animales de granja, informó el secretario del Ayuntamiento, José Francisco Pérez Ramírez.
El funcionario sostuvo que Pemex recogió el hidrocarburo derramado, pero no había realizado los análisis del agua. El afluente abastece actividades agrícolas y ganaderas.
Ante la falta de información, Pérez Ramírez anunció un último requerimiento a la petrolera y advirtió que, de no obtener respuesta, el municipio presentará denuncias ante Profepa, Semarnat y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA).

Contención bajo riesgo por las lluvias
La contaminación afecta una fuente de abastecimiento de comunidades rurales donde existen cultivos de chile y tomate. En los primeros días de la contingencia, el dirigente campesino José Enríquez Reyes reportó que habitantes habían suspendido el uso del agua por la presencia de residuos petroleros.
El 14 de octubre, Enríquez informó que las cuadrillas habían frenado el avance del contaminante mediante barreras y pipas de succión. Calculó entonces una afectación de entre dos y tres kilómetros, pendiente de una inspección más precisa.
Los trabajos incluyeron revisiones en los ranchos Las Margaritas y La Gloria, así como en la ampliación El Plátano. El representante campesino advirtió que nuevos escurrimientos por lluvias podrían complicar la limpieza y pidió mantener la vigilancia.
La contención tampoco eliminó de inmediato los residuos. El 13 de octubre todavía se documentaron manchas sobre el agua, material adherido a piedras y orillas, además de olor a petróleo en el ejido San Antonio.

El origen sigue sin aclararse
El secretario estatal de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Karl Heinz Becker Hernández, confirmó que esperaba información sobre las causas: “Sí hubo el reporte del incidente, pero estamos esperando que nos avisen qué fue la causa como tal”.
Desde los primeros reportes existen versiones distintas sobre la procedencia del hidrocarburo. Habitantes señalaron una posible fuga del ducto Madero–Cadereyta; inicialmente se atribuyó a Pemex la explicación de que las lluvias habían arrastrado residuos acumulados, sin detectar daños en sus instalaciones.
Hasta la información publicada el 20 de octubre no se había entregado al Gobierno estatal el reporte técnico que permitiera esclarecer el origen y dimensionar el impacto ambiental. El retiro del material visible no resuelve la falta de información sobre las condiciones del agua que las comunidades volvieron a utilizar.
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