Victoria, Tamaulipas.– La falta de humedad dejó sin sembrar cerca del 50 por ciento de las tierras agrícolas de Tamaulipas en el ciclo ordinario, reconoció el secretario de Desarrollo Rural, Antonio Varela Flores, durante su comparecencia ante la Comisión de Desarrollo Rural del Congreso local.
El dato revelador confirma la magnitud de un problema que desde inicios de este año ya había encendido alertas entre productores del norte del estado.
Ante los dipitados de Tamaulipas, el funcionario sostuvo que el gobierno estatal ejecutó en 2025 32 proyectos con una inversión de 224 millones de pesos, dirigidos a 112 mil 127 personas productoras, además de apoyos en semillas certificadas, fertilizantes y campañas sanitarias.
Varela Flores también planteó como alternativa un ciclo intermedio que aproveche las lluvias recientes y permita sembrar cultivos con mejor valor comercial.
Desde el Congreso, el funcionario estatal señaló que “las acciones que hoy presentamos responden a una visión clara: fortalecer la producción, reducir desigualdades y garantizar mejores condiciones, mayor productividad y bienestar para quienes producen alimentos”.

Pero el balance legislativo dejó ver que el tamaño de la crisis rebasa los apoyos anunciados, pues en febrero, Jorge Luis López Martínez, presidente del Consejo Estatal Agropecuario, había advertido que en el norte de Tamaulipas la falta de agua impediría la siembra de más de 100 mil hectáreas y dejaría otras 100 mil en riesgo, con una posible reducción cercana a un millón de toneladas de granos.
La afectación se concentra en el Distrito de Riego 025 y en las unidades IV y V del 026, donde no se logró establecer el ciclo agrícola por la escasez de agua.
Durante la comparecencia de Varela Flores, diputadas de oposición insistieron en que el problema no es sólo climático, la priista Mercedes del Carmen Guillén Vicente reclamó al gobierno que “no venimos a pedir milagros, venimos a pedir rumbo”.
Desde Movimiento Ciudadano, Mayra Benavides Villafranca advirtió que producir una tonelada cuesta alrededor de 4 mil 600 pesos, mientras el pago al productor ronda los 3 mil 500, una brecha que deja al sorgo y otros cultivos sin margen de rentabilidad.
La comparecencia dejó dos frentes abiertos, por un lado, el gobierno estatal defendió una política de apoyos, sanidad y reconversión productiva; por otro, quedó expuesto que la mitad del campo tamaulipeco se quedó fuera del ciclo por falta de agua, esto en un estado clave para la producción de sorgo, maíz y otros granos en el país, lo que anticipa menos cosecha, menor ingreso para productores y más presión sobre una economía rural que sigue dependiendo del agua que no llegó.
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