Tampico Alto pide reubicar caseta del puente
Tampico Alto retomó la exigencia de mover la caseta del Puente Tampico hasta Ozuluama. Crédito Archivo
El alcalde electo de Tampico Alto retomó la exigencia de mover la caseta del Puente Tampico hasta Ozuluama y reconvertir la antigua carretera nacional, para dejar de cobrar el paso cotidiano entre el sur de Tamaulipas y el norte de Veracruz.

Tampico Alto, Veracruz.– La nueva administración municipal de Tampico Alto arrancará el año con una vieja exigencia sobre la mesa: sacar la caseta del Puente Tampico de la puerta de entrada al norte de Veracruz y llevarla hasta el municipio de Ozuluama. 

La petición incluye un segundo componente clave: reconvertir la antigua carretera nacional, conocida como “la brecha”, para que vuelva a funcionar como eje de movilidad económica y turística entre los pueblos ribereños del Pánuco y la zona conurbada del sur de Tamaulipas. 

Adrián Domínguez Rangel, alcalde electo que tomará posesión en enero, recordó que el proyecto se planteó desde la campaña de la hoy gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, y que fue incorporado a la lista de compromisos estratégicos del sexenio. 

El planteamiento es mover el punto de cobro hacia el sur, a la altura de Ozuluama, para que el traslado cotidiano entre Tampico, Ciudad Madero, Altamira y los municipios veracruzanos vecinos deje de depender de un peaje pensado para el tránsito de largo itinerario. 

El edil electo enlaza la reubicación de la caseta con la modernización de la brecha que corre desde Pueblo Viejo y Tampico Alto hacia comunidades como Tampachiche, Tantima, Ozuluama y Naranjos. La rehabilitación de ese trazo —la primera carretera asfaltada a nivel nacional— permitiría a productores del campo y pescadores moverse con mayor rapidez hacia centros de abasto y servicios, sin pagar cada día un peaje diseñado para camiones de carga y turistas. 

Domínguez ha señalado que el proyecto, comprometido desde la etapa de campaña, “ayudaría en gran medida a productores y pescadores” y permitiría que miles de personas que estudian o trabajan en el sur de Tamaulipas ya no enfrenten la caseta como una barrera diaria. 

La caseta de cobro número 49 del Puente Tampico se ubica formalmente en territorio de Pueblo Viejo, Veracruz, en el kilómetro 191+800 de la carretera federal 180 Matamoros–Puerto Juárez. Desde que el puente fue inaugurado en 1988, el punto de cobro se convirtió en una especie de aduana interior entre las ciudades tamaulipecas de Tampico, Madero y Altamira, y los municipios veracruzanos de Pueblo Viejo y Tampico Alto, que dependen de la conurbación para trabajo, salud, educación y comercio. 

En 2011, el diputado federal Patricio Chirinos del Ángel llevó a la Cámara de Diputados un punto de acuerdo para reubicar la caseta, argumentando que el costo del peaje golpeaba la economía de quienes cruzan a diario para trabajar o estudiar y que la propia autoridad federal había prometido desde 2002 analizar un cambio de ubicación sin afectar las finanzas de Caminos y Puentes Federales (Capufe). 

A mediados de los años 2000, los gobernadores de Tamaulipas y Veracruz, junto con los alcaldes de los cinco municipios conurbados, acordaron explorar el movimiento de la caseta unos 14 kilómetros hacia el sur, de modo que quedara a menos de un kilómetro de la entrada principal a Tampico Alto. El objetivo era liberar el paso metropolitano, impulsar la ribera del Pánuco como corredor turístico y mantener el cobro al transporte de largo recorrido. Pero la reubicación nunca se concretó. 

En 2021, el Congreso de Tamaulipas retomó el asunto. El diputado local Mon Marón promovió un exhorto para que el gobierno federal garantizara el mantenimiento integral del puente y analizara la reubicación o eliminación de la caseta. De acuerdo con sus cifras, por ahí cruzan al menos 2.5 millones de personas al año y se generan más de 90 millones de pesos en ingresos, recursos que hoy no se traducen, según los municipios, en beneficios equivalentes para la región conurbada. 

Desde el lado veracruzano, en 2023 el diputado Luis Fernando Cervantes Cruz presentó ante la Diputación Permanente un anteproyecto para exhortar a Capufe a mover la caseta al kilómetro 185+900, donde inicia la autopista del Puente Tampico. El legislador advirtió que, en periodos vacacionales, el punto de cobro se vuelve un cuello de botella con filas de hasta una hora y que más de mil 300 vehículos de carga diarios se desvían por Pueblo Viejo para evitar pagar, saturando calles municipales y aumentando el riesgo de accidentes mortales. 

La propuesta de Cervantes buscaba que el transporte local quedara exento del pago, que se liberara el flujo entre Pánuco, Pueblo Viejo, Tampico, Madero y Altamira, y que el peaje se concentrara en el tránsito interurbano que efectivamente usa la autopista completa. Esa lógica es la que hoy retoma Tampico Alto al insistir en que la caseta se mueva todavía más hacia el sur, hasta Ozuluama, y que la antigua brecha reciba inversión para soportar un nuevo volumen de tráfico. 

La discusión no es solo técnica, pues desde hace años, empresarios y restauranteros de la ribera han advertido que el cobro en el puente ahuyenta visitantes, encarece la salida de las familias y limita proyectos turísticos que dependen del flujo espontáneo de clientes desde la conurbación tamaulipeca hacia el norte de Veracruz. 

Cuando fallan los sistemas de pase gratuito o de prepago para residentes veracruzanos —como ha ocurrido en distintos momentos— el punto de cobro se convierte en un embudo: largas filas, regreso a clases con tráfico detenido y la sensación de que la caseta funciona más como frontera interna que como herramienta de financiamiento carretero.

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