VICTORIA, Tamaulipas.— Los propietarios de ranchos y terrenos afectados por cerdos ferales podrán solicitar autorización para capturarlos, cazarlos o eliminar poblaciones, dentro de una estrategia que busca contener los daños provocados por esta especie invasora en Tamaulipas.
La Comisión de Caza y Pesca Deportiva difundió el procedimiento SEMARNAT-08-041, destinado al manejo, control y remediación de ejemplares o poblaciones que se tornan perjudiciales.
La medida no representa una autorización general para cazar cerdos ferales. Cada propietario deberá acreditar los daños, proponer un método de control, delimitar el área donde se aplicará y contar con un responsable técnico.
El procedimiento podrá ser solicitado por propietarios de Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) y también por dueños de predios que no están incorporados a ese esquema.
La presencia de un cerdo feral dentro de un rancho no bastará para justificar su eliminación, sino que los solicitantes deberán presentar fotografías, coordenadas, ubicación de las zonas afectadas y una descripción de la magnitud del problema.
Entre las afectaciones que pueden documentarse se encuentran daños a cultivos, alimento destinado al ganado, cercos, caminos, cuerpos de agua, infraestructura rural y hábitats de especies nativas.
La autoridad deberá evaluar cada expediente y determinar qué acciones permite. Las medidas pueden ir desde ahuyentar a los animales y reducir los daños hasta capturar ejemplares o eliminar poblaciones.
Después de aplicar el programa autorizado, los propietarios estarán obligados a informar los resultados y la efectividad del método utilizado.
La Comisión estatal advirtió que la estrategia tiene un doble límite: “sí habrá una vía para controlar y cazar al cerdo feral que esté causando daños”, pero deberá existir autorización y sustento técnico.
Una especie invasora con alta reproducción
El cerdo feral o marrano alzado pertenece a la especie Sus scrofa, su origen se encuentra en ejemplares domésticos que escaparon, fueron liberados o se reprodujeron fuera de control hasta formar poblaciones silvestres.
El Plan Estatal de Control y Erradicación del Cerdo Feral lo define como “una especie exótica invasora” que amenaza la biodiversidad nativa, la economía y la salud pública.
Las hembras pueden tener entre una y dos camadas por año, con cuatro a 12 crías en cada una, y su capacidad reproductiva, alimentación omnívora y adaptación a distintos climas facilitan que la población crezca rápidamente cuando no encuentra depredadores o medidas de contención.
Al buscar alimento, los animales remueven la tierra con el hocico, destruyen vegetación y aceleran la erosión. También compiten con venados, borregos, cabras y otras especies por agua y comida.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente ha advertido que el cerdo feral puede portar al menos 45 enfermedades capaces de afectar a personas y animales. Además, lo considera un peligro para la fauna silvestre y los campos de cultivo del norte de México.

Tamaulipas ya tenía un plan desde 2018
La decisión no constituye el primer intento de contener al cerdo feral. Tamaulipas cuenta desde 2018 con un Plan Estatal de Control y Erradicación, elaborado a partir de una autorización de la Dirección General de Vida Silvestre de la Semarnat.
Ese documento contempló el registro de ejemplares cazados y medidas de manejo en diferentes regiones. Ocho años después, el gobierno vuelve a orientar a los productores sobre la ruta legal para actuar.
La Comisión de Caza y Pesca no informó cuál es la población estimada de cerdos ferales en el estado, cuántos municipios tienen presencia de la especie ni el valor económico de los daños provocados durante 2026.
Tampoco presentó metas para reducir la población o indicadores que permitan evaluar si las autorizaciones individuales serán suficientes para contener su expansión.
Tamaulipas impulsó en 2024 una investigación para desarrollar un sistema de monitoreo y manejo integral de la especie. El proyecto reconoció que el cerdo feral representa una amenaza ambiental, productiva y sanitaria, pero hasta ahora no se han difundido públicamente sus resultados completos.
La apertura del trámite dará a los propietarios una alternativa legal frente a los daños. Sin embargo, el control dependerá de una estrategia coordinada: los cerdos ferales se desplazan entre propiedades y una intervención aislada puede trasladar el problema hacia otro rancho sin reducir la población.
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