En marzo de este año, petróleo comenzó a llegar a las costas de Veracruz y Tabasco. El hidrocarburo generó estragos a las comunidades y a la fauna de las costas del Golfo de México, aquí, se originaron los primeros reportes. Tanto autoridades estatales como federales iniciaron un proceso de investigación para determinar las causas y el origen de este derrame.
Mientras tanto, el hidrocarburo continúa afectando a la población, así como a la flora y fauna que rodea la región. Las autoridades por su parte, niegan que dicha fuga pertenezca a Petróleos Mexicanos (Pemex), aseguran que se trata de un buque privado e, incluso, lo atribuyen a emanaciones naturales de chapopote.
La versión de las autoridades fue desmentida por medios de comunicación y organizaciones civiles, quienes apuntan que este derrame inició el día 6 de febrero, mucho antes de los primeros reportes ciudadanos en las costas del Golfo.
Los señalamiento e imagenes satélitales muestran la mancha de la fuga en febrero de este año, lo que apunta a un derrame en un oleoducto de 36 pulgadas en la zona de plataformas del complejo Abkatún–Cantarell, perteneciente a Pemex.
Tras la fuga, el buque “Árbol Grande” contratado por Pemex, permanece más de 200 horas sobre la mancha del hidrocarburo, dos días más tarde, el 8 de febrero, comenzarían las labores de reparación submarina y para el 15 de febrero, la reparación estaba terminada, pero el impacto de dicha fuga no había sido de conocimiento público.
Es hasta el 16 de abril, durante una conferencia de prensa donde autoridades reconocen la responsabilidad de Pemex y las evidencias presentadas, admiten haber subestimado el alcance del derrame y no haber aplicado los protocolos correspondientes para atender la fuga, en consecuencia, comunidades enteras no fueron alertadas con tiempo de la contaminación que pronto llegaría y afectaría de forma incalculable su entorno.
Por ello, organizaciones civiles y medioambientales, como la Red Corredor Arrecifal, que ha mantenido el monitoreo constante del avance de este derrame de petroleo, denunció que a pesar de este reconocimiento, la limpieza, la salud de la fauna y de los pobladores siguen sin ser prioridad de las autoridades.

Impacto ambiental y omisiones
En un comunicado, señalan que a la fecha, de los 113 sitos que se han detectado de Tabasco a Tamaulipas con afectaciones de febrero hasta abril de este año, aún existen por lo menos 81 playas que reportan manchas y residuos de hidrocarburo entre la arena, señalan afectaciones a 22 tortugas marinas, 4 delfines, 2 pelicanos, 1 manatí y cientos de peces, así como daños a manglares y “posibles daños a los arrecifes”.
Desde la Red denuncian que las brigadas de limpieza organizadas por las autoridades y Pemex, solo han estado enfocadas en zona con presencia turística, dejando de lado a zonas rurales y rocosas de difícil acceso. Denuncian esto es “el reflejo de las injusticias y violencias estructurales hacia comunidades rurales e indígena”.
Ya que las actividades de limpieza en al menos 16 sitios han sido organizadas y realizadas por las mismas comunidades, además de “36 sitios (limpiados) por las comunidades junto con autoridades, y en 3 solamente por autoridades y por Pemex a través de los servicios de una empresa contratada”.
Estas mismas comunidades son las que se han visto visiblemente más afectas, pues sus actividades económicas como la pesca se han visto pausadas, la Red señala bajas en la venta de pescado crudo y preparado, la baja presencia del turismo y estas brigadas de limpieza podrían representar un daño a la salud pública.
Una mujer pescadora, señala lo siguiente, “Nos han dicho que evidenciemos los impactos que estamos viviendo, pero ¿cómo evidenciamos los días que no hemos podido salir a trabajar, el miedo por perder el sostén de nuestras familias, el estrés por tener que lidiar con la situación, la frustración porque nos dicen que estamos exagerando, que solo son ‘gotitas’? “, además de esto, la indemnizaciones prometidas a los pescadores que han sido registrados son un tema de preocupación para las poblaciones pesqueras, pues existen personas que no podrán acceder a este recursos debido a no ser parte de dicho registro.
Una indemnización, que además, aseguran no resulta suficiente.
Sumado a esto, para las comunidades y organizaciones, los protocolos resultan insuficientes y en el caso de este derrame, el tiempo de acción fue clave para la acción y contención, pero, los reportes de la ciudadanía sin importar el origen, afirma la red, “debieron ser suficientes para reconocer la presencia de un derrame”.

“El Golfo no es zona de sacrificio”
La Red, organizaciones y comunidades, “rechazan que el Golfo de México se destine como una zona de sacrificio y exigen acciones para que este sea el último derrame que impacte gravemente en la gran riqueza de ecosistemas y comunidades costeras y laguneras”, por ello hacen llamado a autoridades y a Pemex, para establecer una mesa de trabajo que de atención al derrame, esto, desde el respeto y la participación de todo los afectados, para asegurar, “la no repetición de este desastre socioecológico”.
Exigen exista un monitoreo constante y se evalue el daño a la biota, meiofauna, sedimentos y el agua de lagunas y playas que resultaron afectadas, ya que, las comunidades se ven expuestas al consumo y contacto con las especies.
Piden transparencia, perspectiva de género y indemnizaciones justas para las comunidades, con atención prioritaria para las comunidades indígenas, afromexicanas, mujeres y niñeces, así como la vigilanci a la industria petrolera, publica y privada.
Por otro lado, se busca analizar “las estructuras y mecanismos que han permitido las omisiones y agravado el impacto socioambiental del derrame”, y la protección Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México “como prioridad nacional”.
Las comunidades exigen que sus playas sean respetadas, así como la protección que por generaciones han inculcado y defendido, como expresa una habitante nahua de la zona de Pajapan en el comunicado de la Red, “ Las abuelas y los abuelos han protegido la mar, las costas y lagunas por generaciones, y ahora la industria de hidrocarburos está afectando nuestra herencia y el futuro de nuestras hijas e hijos. Exigimos al gobierno que tome una posición de protección y restauración del Golfo, y delimite la industria de hidrocarburos.”.
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* Esta nota fue realizada por Zona Docs, medio aliado de Elefante Blanco. Aquí puedes consultar la publicación original.
