Tampico, Tamaulipas.— El derrame de hidrocarburos en el Golfo de México sigue bajo seguimiento oficial mientras persisten versiones distintas sobre su origen, su cronología y su impacto en la franja costera. El 28 de marzo, el Grupo Interinstitucional del gobierno federal informó que mantiene “control de la contaminación por hidrocarburos” y que ha atendido 39 playas en más de 480 kilómetros de costa, además de reportar playas limpias en el litoral.
Tres días antes, el mismo grupo había informado el despliegue de más de 2 mil 400 elementos para atender la presencia de hidrocarburos en costas de Veracruz y Tabasco.
En paralelo, la versión oficial federal difundida el 26 de marzo señaló como causas de la contingencia a “un buque no identificado” y “dos chapopoteras naturales” en la zona del Golfo. Esa explicación se mantuvo como la postura pública del gobierno mientras continuaban las labores de limpieza y contención en la costa.
Dos días después, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) difundió un posicionamiento con una cronología distinta. En ese documento sostuvo que “la evidencia hoy disponible muestra que el derrame en el Golfo de México comenzó desde febrero y no en marzo, como sostuvo públicamente el gobierno federal”.
También afirmó que del 7 al 14 de febrero de 2026 el buque Árbol Grande, especializado en reparación de ductos, permaneció sobre el ducto “OLD AK C” de Pemex, mientras imágenes satelitales mostraban una mancha de hidrocarburos en la zona.

El mismo posicionamiento refiere que desde el 6 de febrero comenzaron a observarse manchas de hidrocarburos frente a Campeche y que para el 19 de febrero la mancha alcanzaba casi 300 kilómetros cuadrados. CEMDA también señaló que para el 21 de marzo, ya se documentaban 630 kilómetros de litoral afectados y 51 sitios con presencia de chapopote en costas del Golfo.
CEMDA sostuvo que el derrame “se ocultó” durante semanas y que las comunidades costeras no fueron alertadas oportunamente y señaló que, mientras avanzaba el hidrocarburo, no hubo una alerta pública inmediata y que la explicación oficial posterior ubicó el inicio de la contingencia hasta marzo.
En Tamaulipas, la Secretaría de Salud estatal informó el 27 de marzo que la COEPRIS realiza recorridos en playas del estado. La titular de la dependencia, Adriana Marcela Hernández Campos, declaró: “Estamos trabajando de la mano con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). En estos momentos, personal de COEPRIS realiza recorridos en las playas del estado para constatar que los puntos turísticos se encuentran libres de hidrocarburos”. En el mismo comunicado, la dependencia señaló que en Playa Miramar no se tiene registro de afectaciones y que se estimaba que la situación no impactaría a los vacacionistas en Tamaulipas.
A ese monitoreo sanitario se sumó el mensaje de la secretaría de Turismo, quien consignó que en playas como Miramar, Barra del Tordo y La Pesca se han detectado fragmentos solidificados de hidrocarburo, aunque en cantidades mínimas, y que las autoridades estatales sostienen que no existe riesgo para la salud ni afectaciones al turismo. El mismo reporte señaló que durante el fin de semana previo se registraron 350 mil 737 visitantes en distintos destinos turísticos y que en Playa Miramar se contabilizaron más de 73 mil asistentes durante el “playazo”.
El mismo reporte refiere que las manchas localizadas se ubican aproximadamente a ocho kilómetros de la costa de Miramar y que el gobierno estatal mantendrá vigilancia permanente, con posibilidad de solicitar apoyo de Pemex si aumentan los residuos por efecto de las corrientes marinas.
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