Reynosa, Tamaulipas.- La búsqueda de personas desaparecidas volvió a destapar un rastro de violencia en Reynosa, el Colectivo Amor por los Desaparecidos en Tamaulipas reportó un nuevo hallazgo de restos humanos en un terreno baldío ubicado a espaldas de la colonia 15 de Enero, en la zona posterior a las instalaciones del Campo Militar de la 8ª Zona Militar. El grupo lo contabilizó como el cuarto hallazgo del año, tras detectar irregularidades en el suelo y comenzar excavaciones manuales.
De acuerdo con lo documentado por las buscadoras, en el sitio se localizaron restos óseos que corresponderían a un brazo, por lo que se presume la existencia de una fosa clandestina. Tras el reporte, acudieron autoridades para asegurar el área y realizar las diligencias periciales, con el objetivo de recolectar indicios, establecer el contexto del hallazgo y abrir la ruta de identificación.
El hallazgo no fue un hecho aislado dentro de las actividades de rastreo. En otra jornada, el colectivo informó la localización de restos en las inmediaciones del Viaducto Reynosa, fragmentos calcinados y dispersos en superficie, además de un barril de lámina con aparentes impactos de bala, indicio que también fue notificado para intervención oficial. La dirigente del colectivo, Edith González, insistió en que siguen existiendo puntos usados para abandono de restos y que la deuda principal está en la identificación forense.

A esto se suma lo reportado en el Canal Rodhe, donde el colectivo describió dos “contextos” en un tramo aproximado de 200 metros con restos en la superficie —incluyendo piezas que preliminarmente podrían corresponder a una sola persona— y, metros más adelante, un segundo depósito con cráneo, dientes, falanges y múltiples fragmentos óseos calcinados, además de un “tambo” metálico con signos de uso previo.
El arranque de 2026 ya venía marcado por hallazgos previos. El 6 de enero se documentó la localización de un cráneo y restos óseos en un área despoblada de Reynosa, a varios kilómetros de la carretera Reynosa–Nuevo Laredo, además de una tarjeta bancaria que podría aportar líneas de investigación. Y el 25 de enero, durante otra búsqueda, el colectivo difundió el hallazgo de restos con exposición térmica en un predio de la brecha “El Becerro”, con un mensaje directo a familias: denuncia interpuesta y perfiles genéticos completos para solicitar confrontas y exigir identificación.
Detrás de cada “positivo” está el mismo cuello de botella: la identificación. En Tamaulipas, el rezago y la baja judicialización siguen siendo parte del contexto: una investigación periodística con datos oficiales vía transparencia reportó 9,821 carpetas por desaparición forzada (2017–2024), con 19 judicializaciones y dos sentencias en ese periodo. En paralelo, la Comisión Nacional de Búsqueda administra el RNPDNO como registro nacional con actualización constante y variables que permiten seguimiento estadístico y operativo.

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