Altamira, Tamaulipas.— Tamaulipas cerró 2025 y abrió 2026 con dos reportes confirmados de Gusano Barrenador del Ganado (GBG), una plaga asociada a la miasis provocada por larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax. El primer caso se detectó en Llera de Canales y el segundo en Altamira, informó la Secretaría de Desarrollo Rural, Pesca y Acuacultura del estado (SDR).
El primer positivo fue confirmado por el Gobierno de Tamaulipas el 31 de diciembre de 2025: un becerro de seis días de nacido localizado en el ejido Emiliano Zapata, municipio de Llera de Canales. La SDR sostuvo que, con base en investigaciones preliminares, se trataba de un “caso aislado y no autóctono” y que en la red oficial de trampeo no había evidencia de la presencia del vector.
En ese comunicado, la dependencia describió un cerco sanitario estratégico con zona focal de 20 kilómetros y zona de amortiguamiento de 40 kilómetros, además de restricciones de movilización sin inspección oficial, barridos “predio por predio y casa por casa”, administración de ivermectina en el hato del área intervenida e incremento de trampas para monitoreo entomológico.
Cinco días después, se reportó un segundo caso en Altamira, ya no en bovino sino en un equino con una lesión en la rodilla. El secretario Antonio Varela Flores afirmó que el episodio estaba “bajo control” y planteó que, si no se detectan nuevos contagios, el cerco podría levantarse en 15 días. Sobre el hallazgo, declaró que al arribar al sitio “las larvas ya no estaban vivas” por la desinfección previa, atribuida a la entrega de insumos preventivos.
Varela también detalló que el protocolo operativo aplica una revisión intensiva alrededor del punto de detección —con atención y tratamiento de heridas y uso de ivermectina— y que en la estrategia participan instancias como SENASICA y organismos de sanidad agropecuaria, además de autoridades estatales y municipales.

Qué es el GBG y por qué se activa un cerco sanitario
El gusano barrenador no “aparece” de forma espontánea: la mosca deposita huevos en heridas abiertas, mucosas o el ombligo de recién nacidos; las larvas eclosionan y se alimentan de tejido vivo, lo que puede agravar lesiones y detonar infecciones si no hay atención oportuna. México fue declarado libre de esta plaga en 1991 y posteriormente se documentó la auto-declaración internacional como país libre en 2019, en el marco de los reportes sanitarios.
Ante el riesgo de reintroducción o diseminación, el Gobierno federal activó desde 2024 un Dispositivo Nacional de Emergencia de Sanidad Animal (DINESA) específico para prevenir la entrada y propagación del GBG y, en su caso, controlarlo y erradicarlo.
En el arranque de 2026, además de Tamaulipas, se documentó un caso atendido por autoridades sanitarias en el Estado de México, identificado en una cabra en Tlatlaya, con medidas de contención y tratamiento preventivo a animales del mismo rancho, según reportes periodísticos basados en información de Agricultura/Senasica.
El control del GBG tiene impacto directo en el estatus zoosanitario y en la relación comercial ganadera con Estados Unidos. En mayo de 2025, por ejemplo, el Departamento de Agricultura de EU anunció la suspensión inmediata de importaciones de ganado vacuno, caballos y bisontes vivos desde México por la amenaza del gusano barrenador, medida que México calificó entonces como unilateral.
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