Ciudad Madero, Tampico.- En 2025, la zona conurbada del sur de Tamaulipas cerró el año con una cifra que ya rebasó lo habitual: más de 200 socavones atendidos en Tampico y Ciudad Madero, una cadena de hundimientos que obligó a intervenciones continuas para diagnosticar daños, estabilizar el terreno y sostener la operación del drenaje.
La Comapa Sur reportó que el fenómeno creció de forma sostenida durante el año y que, en el balance técnico, el problema se explica por una combinación de factores: filtraciones de humedad en el subsuelo asociadas a la presencia de cuerpos de agua (ríos, lagunas y la cercanía con el mar), además de la antigüedad de la red sanitaria y el deterioro acumulado por falta de mantenimiento integral. Con ese escenario, el organismo señaló que se llegó a 231 hundimientos registrados y que, en un corte de avance, 135 ya habían sido atendidos con rehabilitación de tuberías y restitución de pavimento, priorizando puntos críticos y vialidades de mayor riesgo.
En paralelo, Comapa Sur informó de trabajos para contener el problema desde la infraestructura: durante 2025 se intervino la red con más de 17 kilómetros de rehabilitación/instalación (17.8 km de red sanitaria, de acuerdo con el reporte) y se planteó un programa de diagnóstico para anticipar nuevos colapsos. En ese esquema entra el Proyecto de Pozos de Observación, con el objetivo de ubicar niveles freáticos en zonas vulnerables: 17 pozos proyectados en Tampico y 21 en Ciudad Madero, como base para planear obras y reducir riesgos.
La presión del fenómeno también empujó a reuniones de coordinación entre municipio y estado. El Ayuntamiento de Ciudad Madero informó que el alcalde Erasmo González Robledo expuso que los hundimientos se relacionan con décadas de rezago en la red hidráulica, y que lluvias extraordinarias y precipitaciones irregulares aceleraron el deterioro; el tema fue revisado en una mesa con el secretario estatal Raúl Quiroga Álvarez, para alinear acciones y acelerar trabajos.
Con el arranque de 2026, el reto sigue en la calle: el patrón de hundimientos obliga a sostener reparaciones, cierres parciales y una agenda de obra que ya no es episódica, sino permanente. Comapa Sur ha insistido en que la magnitud del problema requiere planeación e inversión adicional para una atención integral, más allá de la corrección puntual del socavón que aparece de un día a otro.
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