Victoria, Tamaulipas.— En la misma semana en que el Gobierno federal ordenó desfogues en la cuenca del río San Juan para abonar a la entrega de agua comprometida con Estados Unidos, la presidenta Claudia Sheinbaum reactivó un proyecto pendiente desde hace décadas: una línea de conducción para enviar aguas residuales tratadas de Nuevo León hacia Tamaulipas, para uso agrícola. La propuesta aparece como respuesta a dos frentes que se cruzan en el norte del estado: el riego del Distrito 026 Bajo Río San Juan y la operación de presas que hoy se mueven con presión internacional.
Ducto de agua tratada de Nuevo León a Tamaulipas
Sheinbaum dijo que Tamaulipas es “el estado que más se ve afectado” por el uso del río Bravo y que existe “un proyecto de hace mucho tiempo” para construir “una línea de conducción de las aguas… del agua tratada de Nuevo León a Tamaulipas, para utilizarse para riego”.
“Estamos recuperando este proyecto… la idea es iniciarlo el próximo año… para que se pueda hacer la infraestructura que se requiere para Tamaulipas”, dijo la presidenta.
El planteamiento no aparece de la nada, en documentos legislativos federales se describe que, tras la entrada en operación de El Cuchillo en 1994 —obra que interceptó escurrimientos del San Juan—, Nuevo León, Tamaulipas y Conagua firmaron un acuerdo el 13 de noviembre de 1996. Ahí se incluyó un punto específico: iniciar en 1997 “la construcción del emisor necesario para conducir las aguas residuales tratadas… de Monterrey… a la presa Marte R. Gómez”, programando su conclusión en 1998; el propio documento subraya que, décadas después, ese punto “aún no se ha materializado”.
Mientras el Gobierno federal habla de reactivar la obra, el problema sigue siendo el cumplimiento de compromisos internacionales. Un boletín de la CILA recordó que el Tratado de Aguas de 1944 regula las aguas del río Bravo desde Fort Quitman hasta el Golfo, y que el Acta 331 (vigente desde noviembre de 2024) creó grupos de trabajo y herramientas de cooperación sin fijar volúmenes específicos de entrega.
Trasvase de El Cuchillo: alerta en municipios de Tamaulipas
En paralelo a la reactivación del ducto, el trasvase desde la presa El Cuchillo comenzó de madrugada y activó alertas preventivas en municipios del norte de Tamaulipas. Medios reportaron que el movimiento contempla 150 millones de metros cúbicos hacia la presa Marte R. Gómez usando el río San Juan, con impacto principal en Camargo, Miguel Alemán y la comunidad de Los Aldama, por el incremento rápido del nivel. Añadió que, al menos en ese arranque, Conagua no emitió un aviso preventivo formal, aunque autoridades de General Bravo confirmaron la apertura de una compuerta.
Expreso consignó que el desfogue de El Cuchillo inició a las 00:15 horas del lunes 22 de diciembre, y que el municipio de General Bravo pidió a la población mantenerse alejada del río San Juan por el aumento del caudal. En el mismo reporte se vinculó la operación con el acuerdo para entregar agua a Texas: México tiene la intención de liberar 249.163 millones de metros cúbicos con entregas esperadas desde la semana del 15 de diciembre de 2025, y con un plan por cerrarse a más tardar el 31 de enero de 2026.
Medios nacionales informaron que, con base en un reporte diario de la sección estadounidense de la CILA correspondiente al 22 de diciembre, se preveía liberar 268.524 hm³ desde El Cuchillo y que la presa Marte R. Gómez ya había desfogado 42 hm³; entre ambas, el volumen se integraría al sistema del río San Juan como uno de los caminos para abonar a la contabilidad del Bravo.
El punto donde se empalman ambos temas —ducto y trasvase— es el mismo: el río San Juan y la presa Marte R. Gómez, vaso que sostiene riego agrícola en el norte de Tamaulipas y que, según el acuerdo de 1996 citado en documentos legislativos, debía recibir también un retorno mínimo de agua residual tratada desde Monterrey a través de infraestructura que nunca se concretó.
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