En un predio agreste ubicado entre el ejido La Retama y el rancho La Rosita, integrantes del Colectivo Amor por los Desaparecidos en Tamaulipas hallaron pequeños fragmentos de huesos calcinados y piezas dentales. El descubrimiento fue reportado la noche del jueves 2 de octubre.
“Pequeños fragmentos óseos calcinados y piezas dentales fueron encontrados … a espaldas del rancho La Rosita, en el área entre el Ejido La Retama y el Fraccionamiento Riveras del Carmen de Reynosa”, detalló el colectivo.
La ubicación del hallazgo refuerza los reportes de nuevas fosas y restos en zonas enmontadas periurbanas de Reynosa, muchos de ellos detectados por colectivos de búsqueda en recorridos autogestivos. Edith González, presidenta del colectivo, ha señalado que este tipo de hallazgos se repiten desde 2024:
“Desde el pasado 2024 se han venido realizando los hallazgos en diversos contextos, desde pequeños fragmentos calcinados hasta extremidades mutiladas”, aseguró González en redes sociales.
En marzo de 2025, rastreadoras localizaron osamentas y restos incinerados de al menos 14 personas en un paraje junto al libramiento a Monterrey, a unos 4 kilómetros de la colonia Colinas del Real. Ese hallazgo incluyó ropas, calzado y otros objetos personales que podrían servir para la identificación.
“Madres buscadoras localizaron osamentas y restos incinerados de al menos 14 personas … huesos y restos calcinados”, reportaron durante el operativo.
En un terreno cercano, también se descubrieron 14 sitios positivos con restos humanos calcinados, objetos personales y casquillos, configurando lo que colectivos han denominado campos de exterminio clandestinos. En sus declaraciones, González ha reconocido que esos lugares operan con frecuencia:
“Casi todos los fines de semana damos con un sitio clandestino como este … cada fin de semana tenemos un sitio de exterminio nuevo encontrado”, dijo.
Además, se ha documentado que algunos campos muestran indicios de haber sido utilizados como zonas de entrenamiento: las paredes con marcas de disparo y disposición estratégica sugieren actividad dual.
El descubrimiento de restos calcinados, por pequeños que sean, es indicativo de que los perpetradores han recurrido a mecanismos para dificultar la identificación, ya sea por fuego, fragmentación o enterramientos superficiales. Estas técnicas son comunes en redes delictivas que buscan ocultar la evidencia o dispersar restos en múltiples zonas.
La recurrencia de hallazgos en Reynosa y alrededores sugiere que las organizaciones criminales operan con territorios múltiples y adaptables, usando zonas rurales o periféricas para el abandono y la disposición clandestina. Para los colectivos, cada sitio nuevo suma a la urgencia de que las autoridades intervengan de manera coordinada y eficaz.
Aunque las agrupaciones de búsqueda han dado aviso de estos hallazgos, la respuesta institucional ha sido lenta y fragmentada. Colectivos han denunciado que en muchos de los puntos identificados, la Fiscalía no ha acudido de inmediato ni levantado los restos para perícia o diligencia formal.
La persistencia de estos descubrimientos evidencia deficiencias en la capacidad de vigilancia, patrullaje y procedimientos de investigación forense de la Fiscalía estatal. Las pruebas deben preservarse con extremo cuidado, pues la calcinación reduce la evidencia viable y complica los procesos de identificación por ADN.
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