La Fiscalía General de la República (FGR) llevó a cabo un cateo en la colonia La Escondida, en Reynosa, donde aseguró 1´802,650 litros de hidrocarburo, además de infraestructura industrial vinculada al huachicol. El operativo evidenció una red logística sofisticada que operaba en el corazón de Tamaulipas.
Durante la diligencia autorizada por un juez federal participaron elementos de la Policía Federal Ministerial, la Agencia de Investigación Criminal, Sedena, Guardia Nacional, Protección Civil, bomberos, peritos forenses y personal de Pemex. En el lugar se incautaron:
- 1’802,650 litros de hidrocarburo
- 9 tractocamiones
- 12 motobombas
- 39 tanques tipo «frac tanks»
- 3 vehículos diversos
- 2 generadores de energía
- 1 barredora industrial
El inmueble y lo decomisado quedaron a disposición del Ministerio Público Federal, que abrió una carpeta de investigación por delitos contra la Ley de Hidrocarburos.
El decomiso forma parte de una ofensiva coordinada entre México y Estados Unidos contra el huachicol fiscal, una modalidad sofisticada de contrabando de combustibles que involucra a redes vinculadas al narcotráfico, lavado de dinero y corrupción institucional.
El golpe se suma a otros certeros resultados en el estado, como la incautación de 10 millones de litros de diésel en Altamira (presuntamente en un barco) y decomisos menores que sumaron otros 8 millones de litros en Ensenada.
Aunque entre 2020 y 2021 las tomas clandestinas disminuyeron en Tamaulipas, para 2024 la entidad registró 1 117 puntos de extracción ilegal, ubicándose en tercer lugar a nivel nacional. El delito ha aumentado desde el 2022, tras una breve contención.
La carga logística de estas redes criminales queda clara: el decomiso en Reynosa mostró que no se trata solo de ordeñas en ductos, sino de centros logísticos completos con motobombas, semirremolques y tanques de almacenamiento.
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