Tamaulipas vive un marcado contraste hídrico tras el paso de “Barry”. En el sur, el sistema lagunario alcanzó el 133.3% de su capacidad con 901 millones m³ de agua, un nivel históricamente alto que ha mitigado la sequía reciente, confirmó Conagua en su reporte del 29 de junio.
Por otro lado, en el norte del estado, la crisis hídrica persiste: la presa Falcón se mantiene en apenas el 5.1%, y la presa La Amistad en el 7.9% de su capacidad, condiciones alarmantes según el organismo federal.
La Conagua también reportó incrementos en otras presas:
- Vicente Guerrero: subió 14 Mm³ en seis días, ahora al 55.7%, con 2,177.2 Mm³ almacenados.
- República Española: al 104%, 56.9 Mm³.
- Pedro José Méndez: 101.2%, 31.6 Mm³.
- Marte R. Gómez: 87.2%, 686.6 Mm³.
- Emilio Portes Gil: 80.2%, 197.6 Mm³.
- Ramiro Caballero Dorantes: 60.6%, 341.6 Mm³.
Aunque la región sur se recupera, el norte del estado sigue en una situación crítica debido a la falta de precipitaciones:
“La situación en el norte del estado sigue siendo alarmante. La falta de aportaciones sobre la cuenca del Río Bravo impide una recuperación efectiva”, advirtió Conagua.
Asimismo, redes sociales locales han puesto al estado bajo vigilancia en esa área, mientras el área sur se recupera visualmente.
El ingeniero Gerardo Sánchez, de Ingenieros sin Fronteras México, recordó que aunque ahora hay exceso de agua, la zona sur adolece de capacidades de contención:
“La zona no está lista para eventos climáticos extremos… carecen de infraestructura para enfrentar tanto escasez como desbordamientos”.
Sánchez propone la creación de fideicomisos para financiamiento hídrico y considera urgente construir nuevas presas, desalinización y monitoreo en tiempo real.
A nivel nacional, el 21.8% del territorio mexicano enfrenta sequía moderada a excepcional, según datos de junio de Conagua. Tamaulipas se encuentra dentro de los estados con zonas de sequía excepcional, especialmente en el norte.
El paso de “Barry” alivió significativamente la sequía en el sur de Tamaulipas, colmatando presas y refortaleciendo el sistema lagunario. Sin embargo, el norte del estado continúa en una crisis hídrica crítica, con grandes embalses casi vacíos. Las autoridades destacan la necesidad de acciones e infraestructura sustancial para enfrentar eventos extremos, tanto de exceso como escasez, y garantizar agua para todos los tamaulipecos.
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