Redacción EB
Los y las ciudadanas de Reynosa han quedado expuestos a la violencia en los operativos fallidos para capturar al presunto jefe delincuencial del Cártel del Golfo (CDG), Carlos Humberto Acuña de los Santos, exmilitar que comanda la facción de los «Metros».
A partir del 20 de enero de 2024, elementos federales y estatales desplegaron una serie de acciones para aprehender a Acuña de los Santos. Los intentos ocurrieron al amanecer y la población quedó vulnerable al trasladarse hacia sus trabajos y escuelas, situación que se repitió hoy lunes 5 de febrero.
Reportes del Centro Nacional de Inteligencia refieren que Carlos Humberto Acuña de los Santos, apodado «M-36» o «comandante Mono», ingresó al Cártel del Golfo en 2014, año en que desertó del Ejército mexicano. En una década escaló dentro de la facción los «Metros» hasta convertirse en el mando operativo en los municipios Miguel Alemán, Camargo, Gustavo Díaz Ordaz, Reynosa y Río Bravo.
Las Fiscalías federal y estatal lo investigan por su participación en el tráfico de personas, dinero, armas, droga, además de ordenar homicidios y extorsiones en gran escala en la aduana de Reynosa. Autoridades de justicia de Estados Unidos lo exhibieron como parte del organigrama criminal de la frontera norte tamaulipeca, quien el líder principal es César Morfin, alias el «Primito».
De acuerdo con reportes del gabinete de seguridad federal, los «Metros» controlan los puentes internacionales por donde circula el contrabando de combustible.
Ciudadanía en riesgo
Los cientos de miles de habitantes de Reynosa y localidades aledañas han permanecido en riesgo alto desde hace 2 semanas, cuando la estrategia de seguridad centró sus esfuerzos en desmantelar a la facción los «Metros» del CDG.
Tras la captura del jefe del grupo «Escorpiones», José Alberto «G», la “Kena” y/o “Ciclón 19” realizada en Nuevo León, los soldados y policías localizaron inmuebles y definieron las posibles rutas de circulación de Acuña de los Santos.
El 23 de enero hubo un primer intento para capturar al «M-36». La persecución comenzó en la zona ejidal que conecta a Miguel Alemán y concluyó en Nuevo León. El saldo fue de cuatro hombres y dos mujeres detenidas, pero sin rastro de Carlos Humberto Acuña.
La información de inteligencia sostiene que el «comandante Mono» tiene operaciones en territorios nuevoleonés y tamaulipeco. En los siguientes días se analizó un nuevo operativo, cuando se dio el homicidio del abogado Martín Garza Pérez afuera de sus oficinas en Reynosa.
Los enfrentamientos entre soldados y policías contra criminales se recrudecieron en distintas zonas del municipio más habitado de Tamaulipas.
Un segundo asesinato se registró en Reynosa en el contexto de la caza del líder delincuencial. El 1 de febrero, hombres armados ultimaron al joven Juan Luis Mora, hijo del propietario de “Grúas Mora”. El cuerpo quedó abordo de una camioneta Silverado en el estacionamiento de la tienda HEB.

El 2 de febrero, las Fuerzas federales implementaron un segundo intento de captura, hecho que derivó en civiles inocentes heridos. Entre las víctimas, la Universidad Tecmilenio confirmó que una alumna de 17 años fue herida e internada en el hospital Muguerza.
La Vocería de Seguridad del gobierno tamaulipeco informó que la violencia fue provocada por un ataque a los elementos de la Guardia Estatal ordenado por Acuña de los Santos. Los puntos de refriega se dieron en la brecha el «Becerro», San Valentín, Bugambilias, Almendros, Balcones, Riveras del Carmen, entre otros sectores.
Durante el fin de semana, los elementos continuaron con la localización de Carlos Humberto Acuña. Hoy lunes por la madrugada, las labores de inteligencia arrojaron datos y el operativo se activó en varias zonas de Reynosa.
A pesar de ser día de asueto, la población reportó los enfrentamientos en las colonias Roma, Ampliación Constitución, Libertad, Hacienda las Fuentes, Cañada y Caracoles. Igualmente, conductores avisaron de bloqueos en la colonia Puerta Grande, bulevar Morelos, libramiento Monterrey-Matamoros y carretera Reynosa – Monterrey.

Los conductores de transporte público suspendieron labores. Los pocos que habían salido a trabajar fueron despojados de sus vehículos por delincuentes, que colocaron las unidades en avenidas para impedir el paso de las autoridades.
La Vocería alertó de la serie de hechos violentos y la colocación de «ponchallantas» en la ciudad junto con ataques contra cámaras de videovigilancia del Centro de Control, Comando, Comunicaciones, Cómputo, Coordinación e Inteligencia (C5).
El vocero de Seguridad, Jorge Cuéllar Montoya, detalló que criminales vandalizaron 10 postes con cámaras del C5, cinco de los cuales fueron derribados con autobuses y otros cinco dañados con detonaciones por arma de fuego.

De las 11 a las 16 horas del 5 de febrero, la Vocería no reportó de nuevas confrontaciones. Decenas de vehículos de familias que viajaron a Estados Unidos por el puente han cruzado para volver a territorio mexicano. La persecución para lograr la captura del «comandante Mono» continúa activa.
