El priista de Nuevo Laredo vuelve a la carga con la intención de ser candidato al Senado. Del panorama político, advierte que Morena deberá negociar para lograr la gobernabilidad.

Carlos Manuel Juárez / Elefante Blanco

En Tamaulipas quedan pocos priistas, uno de ellos es Ramiro Ramos Salinas. En la elección a la gubernatura de 2022 compitió para la candidatura de la alianza PAN-PRI-PRD y ahora, en 2024, vuelve a la carga con la intención de ser el candidato para la segunda fórmula al Senado.

Ramos Salinas, quien fue diputado y funcionario estatal, asegura que conoce a todas las personas que gobiernan en Tamaulipas con Américo Villarreal Anaya, y sabe los puntos fuertes y débiles de las personas que aspiran a ocupar las candidaturas del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Bajo el cobijo del PRI y dentro de la coalición «Fuerza y Corazón por México», el neolarendese sostiene que, de ganar la presidencia, Claudia Sheinbaum y el gobernador tamaulipeco no tendrán las mayorías en los poderes legislativos, lo que los obligará a negociar con la oposición.

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