Del Dallas Chronicle a los cables falsos

Catalejos

Opinión por Miguel Domínguez Flores

En un par de días se derribaron dos de los principales misiles “periodísticos” que se enderezaron contra Américo Villarreal Anaya. Fueron parte de una evidente campaña mediática, erigida al calor del proceso electoral más sucio del que se tenga memoria en Tamaulipas.

Hace cuatro meses, a la mitad de la campaña electoral por la gubernatura, llegó a correos electrónicos y grupos de WhatsApp una información que amenazaba con derrumbar las aspiraciones del candidato de Morena.

El 10 de mayo por la mañana, un sitio de noticias llamado The Dallas Chronicle publicó supuestos documentos que demostrarían depósitos millonarios de dinero ilícito en una cuenta de Humberto Villarreal Santiago, hijo del ahora gobernador electo.

Encumbrados políticos de la alianza, como los dirigentes Jesús Zambrano y Marko Cortés compartieron la información y exigieron una investigación. Ni se diga los panistas locales. El bombazo fue ruidoso, sin dudas, pero recurrir a la más básica de nuestras obligaciones como periodistas nos ayudó a poner en duda la veracidad de la revelación.

En Expreso, y seguramente en muchas otras redacciones de medios de comunicación serios, recurrimos a la verificación y la noticia no pasó ni siquiera el primer filtro, porque una búsqueda somera del Dallas Chronicle sirvió para comprobar que no sólo no era un periódico reconocido de aquella ciudad texana, sino que su portal contenía información de un par de días antes exclusivamente.

Muy pronto los especialistas confirmaron que en efecto la página web se había creado apenas el 9 de mayo.
A pesar de eso, los supuestos documentos siguieron circulando en la red como si fueran reales, se convirtieron en objeto de discusión durante toda la campaña, y aún hoy son utilizados como argumento por quienes abogan porque se anule la elección.

Por eso, fue importante que ayer el gobernador electo presentara el estudio realizado y certificado en Países Bajos, que incluye el testimonio formal del SNS Bank en el que confirma que Humberto Villarreal Santiago nunca tuvo cuentas, ni recibió depósito alguno.

La historia no es muy distinta a la de los ya famosos cables del gobierno de Estados Unidos filtrados por quién sabe quién, y publicados por el periodista Héctor de Mauleón en su muy leída columna de El Universal.

La diferencia con el triste caso del Dallas Chronicle es que esta noticia falsa, que también revelaba supuestos depósitos millonarios, tuvo una vida mucho más corta porque involucraba a un personaje muy activo en la vida pública nacional.

El embajador Ken Salazar necesitó sólo ocho palabras para desacreditar el texto publicado en la edición del 19 de septiembre del diario, acompañado también por las imágenes de los supuestos cables.

“Esos cables no son de Estados Unidos, punto”, dijo el diplomático del sombrero.

La verificación que no hizo correctamente el columnista, la hicieron los reporteros que cuestionaron la veracidad de los dichosos documentos directamente con el presunto autor. Clase de Periodismo 1.

(Quienes exigen una aclaración por escrito de la Embajada parecen desconocer que la representación de Estados Unidos en México, y en cualquier otro país del mundo, no puede detenerse a responder cada “fake news” que circule).

Más allá de las lecciones que puedan dejar estos dos casos a nuestro gremio, lo evidente es que el proyecto político de Américo Villarreal Anaya está bajo artillería pesada, y a juzgar por el tamaño del fuego y la belicosidad de sus oponentes, los ataques no cesarán el 1 de octubre.

El mandatario electo lo sabe y seguramente se estará preparando para gobernar en ese ambiente de hostilidad.

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