Río Bravo, Tamaulipas.— Las tiendas Oxxo en Río Bravo cerraron de manera simultánea e indefinida tras una cadena de robos y un ambiente de intimidación que, de acuerdo con el alcalde Miguel Ángel Almaraz, escaló en cuestión de días hasta provocar “tensión y miedo” entre trabajadores y directivos.
El edil confirmó que el cierre respondió a un tema de seguridad y lo describió como un efecto directo de asaltos consecutivos contra sucursales de la cadena. “Hubo una serie de robos… hubo tensión y miedo, y cerraron todo”, dijo al referirse a una seguidilla de ataques.
En paralelo, Almaraz atribuyó la suspensión de operaciones a un “acercamiento” posterior de presuntos delincuentes, con exigencias de pago para supuestamente frenar los asaltos. La versión del alcalde coloca el cierre como una reacción ante el cobro de piso: la tienda como blanco y el personal como rehén del miedo cotidiano.
Con las cortinas abajo, el gobierno estatal desplegó refuerzos. El propio presidente municipal informó la llegada de Fuerzas Especiales de la policía estatal, enfocadas —dijo— en los robos a Oxxo, farmacias y otros comercios.
En Tamaulipas, el terreno complica la respuesta: no hay policías municipales, por lo que la seguridad recae en corporaciones estatales y federales. En ese esquema, el despliegue se volvió condición para volver a abrir.
Horas después del reforzamiento, FEMSA, propietaria de la cadena, sostuvo que las tiendas ya operaban con normalidad y que existía coordinación con autoridades. En un mensaje atribuido a su área de comunicación, la empresa afirmó: “Actualmente nuestras tiendas OXXO en Río Bravo… se encuentran operando”.
La vocería de seguridad estatal reportó presencia preventiva de la Guardia Estatal y recorridos de vigilancia para restablecer condiciones de tranquilidad en el municipio fronterizo.
Cabe recordar que en julio de 2024, FEMSA ya había suspendido operaciones en casi 200 tiendas Oxxo en Nuevo Laredo en un contexto de violencia y extorsión, hasta que un operativo especial permitió reanudar actividades. Río Bravo revive la misma escena con cierres repentinos, rumores en la calle y reaperturas condicionadas al blindaje policial.
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