Tampico, Tamaulipas.- En una semana, Tamaulipas pasó de la prevención en territorio a la contención sanitaria. Al cierre de 2025 se registró el primer caso confirmado de gusano barrenador del ganado (GBG) en el estado y, a los pocos días, las autoridades reportaron un segundo hallazgo.
En las últimas horas se ha documentado un tercer caso, ahora en el municipio de González, lo que vuelve a tensar a un sector pecuario que depende de sostener su estatus sanitario.
El 31 de diciembre de 2025, la Secretaría de Desarrollo Rural estatal confirmó el primer positivo: fue localizado en el ejido Emiliano Zapata, municipio de Llera de Canales, en un becerro de seis días de nacido. La autoridad sostuvo que, con base en investigaciones preliminares, se trataba de un caso aislado y no autóctono, al no existir evidencia del vector en la red oficial de trampeo. Desde ese momento se activó un protocolo interinstitucional con instancias federales, estatales y del sector ganadero.
El 5 de enero de 2026, el gobierno estatal informó sobre un segundo caso en Altamira y detalló que se establecieron zonas de control: un área focal de 20 kilómetros desde el punto de detección y un área perifocal (amortiguamiento) de hasta 40 kilómetros, con restricciones a la movilización de ganado para reducir el riesgo de dispersión. La coordinación incluye a SADER, SENASICA, la CPA, la UGRT y el comité estatal de fomento pecuario, entre otras autoridades locales.

Qué es el gusano barrenador y por qué preocupa
El GBG no es “un gusano” como tal, sino la fase larvaria asociada a una mosca cuyo ciclo se dispara cuando hay heridas: por eso, desde meses antes, el propio gobierno estatal insistía en un mensaje simple: “Sin heridas, no hay gusaneras”, con brigadas en municipios del sur y cañera —incluido González— para capacitación, entrega de material, kits para toma de muestras y cicatrizante gratuito.
A nivel nacional, la emergencia volvió a encenderse tras la reaparición del problema después de más de tres décadas sin la plaga; en ese contexto, las autoridades sanitarias federales han documentado más de 12 mil reportes de miasis atendidos en un periodo reciente, además de una vigilancia epidemiológica que busca cortar rutas de dispersión hacia el centro y norte del país.
El riesgo no se limita al bovino. En la estadística federal de sospechas atendidas, los caninos aparecen como la segunda especie con más reportes, lo que amplía el foco: no solo son los ranchos y corrales, también el traspatio y los animales de compañía cuando hay heridas sin atención.
Qué se está haciendo en Tamaulipas y qué viene para el sector
En Tamaulipas, el andamiaje oficial apunta a una estrategia de cerco: zonificación, vigilancia, tratamiento y control de movilización. En el primer caso, la autoridad estatal describió acciones como inspecciones intensivas y medidas para interrumpir el ciclo, y en el segundo caso formalizó el perímetro 20/40 kilómetros como herramienta central para contener.
El contexto internacional también pesa. En Estados Unidos, el Departamento de Agricultura mantiene el tema bajo vigilancia permanente; su estatus actualizado señala que los puertos fronterizos del sur permanecen cerrados al comercio de ganado y que continúan dispersando 100 millones de insectos estériles por semana en México como parte del plan de contención.
En lo inmediato, el golpe para los productores suele venir por tres vías: costos de control, retrasos o bloqueos de movilización y presión sobre el mercado cuando se endurecen filtros sanitarios. En ese terreno, el llamado operativo sigue siendo básico y urgente: curar heridas, revisar animales (y mascotas), y reportar cualquier lesión sospechosa a los canales sanitarios para que la respuesta llegue antes de que el problema “camine” de rancho en rancho.
También te puede interesar: Alerta por gusano barrenador alcanza a mascotas en Tamaulipas