Victoria, Tamaulipas.– Tamaulipas amaneció con un nuevo mapa del agua: 13 municipios en rojo por escasez severa, 16 en amarillo y 14 en verde. La actualización del Semáforo del Cuidado del Agua confirma que la frontera norte y el Altiplano siguen bajo presión por la falta de lluvias y el desgaste de sus fuentes de abastecimiento, mientras el sur del estado respira gracias a mejores niveles de presas y ríos.
El reporte más reciente, presentado en la Vigésima Tercera Reunión del Comité de Seguimiento y Evaluación del Semáforo del Cuidado del Agua, encabezada por la Secretaría de Recursos Hidráulicos para el Desarrollo Social, coloca en rojo a Camargo, Guerrero, Díaz Ordaz, Matamoros, Mier, Miguel Alemán, Nuevo Laredo, Reynosa, Río Bravo, San Nicolás, Tula, Valle Hermoso y Ciudad Victoria. Estar en rojo significa disponibilidad escasa que pone en riesgo actividades básicas de los usuarios de los servicios públicos.
En amarillo quedaron Abasolo, Antiguo Morelos, Burgos, Bustamante, Casas, Cruillas, Güémez, Jiménez, Méndez, Miquihuana, Nuevo Morelos, Ocampo, Padilla, San Carlos, San Fernando y Villagrán: territorios con disponibilidad media, donde cualquier baja de captación o un nuevo periodo seco puede empujar al semáforo hacia el rojo. En verde, con condiciones favorables de abasto, se ubican Aldama, Altamira, Ciudad Madero, Gómez Farías, González, Hidalgo, Jaumave, Llera, Mainero, El Mante, Palmillas, Soto la Marina, Tampico y Xicoténcatl.
Norte en estrés hídrico, sur con respiro
El diagnóstico estatal parte del Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua, que reporta para la zona norte condiciones de “anormalmente seco” a “sequía moderada” y, en algunos puntos, afectaciones más severas ligadas al déficit en la cuenca del Río Bravo y a los bajos niveles de almacenamiento en presas compartidas con otros estados.
En el Altiplano, el problema está concentrado en el acuífero Tula–Bustamante, principal fuente de abastecimiento de esa región. El propio Semáforo reconoce que ahí hay municipios en rojo y amarillo y que, para sostener el consumo doméstico, el gobierno mantiene el envío de pipas como medida de emergencia.
El sur, en cambio, se mantiene estable. Tampico, Madero y Altamira conservan semáforo verde respaldado por un nivel de almacenamiento que permite garantizar el suministro, apuntalado por el sistema Tamesí y por inversiones recientes en infraestructura de conducción y saneamiento.

Inversión histórica y pendientes en distribución
En la presentación del semáforo, la Secretaría de Recursos Hidráulicos subrayó que, entre la Federación y el Estado, se han comprometido más de 7 mil millones de pesos para obras hídricas: tecnificación de distritos de riego, rehabilitación de drenajes, nuevas líneas de conducción y ampliación de plantas de tratamiento como Tierra Negra, que recibirá aguas residuales de Tampico y Madero para su reúso industrial.
Aun con ese paquete de proyectos, el mapa del agua muestra un mosaico fragmentado: municipios donde se logró recuperar abasto continuo después de años de tandeos —como Ciudad Victoria— siguen apareciendo en rojo porque su seguridad hídrica depende de una sola presa y de un sistema vulnerable a fallas o a nuevas sequías. El semáforo no solo mide lo que sale por la llave hoy, sino el riesgo de que esa disponibilidad se desplome si cambian las condiciones de lluvia o falla la infraestructura.
Desde Palacio de Gobierno, el discurso oficial insiste en una “cultura del agua”. El gobernador ha llamado a administrar correctamente los recursos hidráulicos, recordando que la población “ya se dio cuenta de lo que pasa y se sufre cuando no se tiene acceso” al líquido. La actualización del semáforo llega, precisamente, como un recordatorio de que las reservas no son infinitas y de que la gestión del recurso va más allá de una temporada buena de lluvias.
De la sequía a la política del agua
En septiembre, especialistas y autoridades estatales advirtieron que la crisis de agua en Tamaulipas amenaza tanto a comunidades rurales como a sectores productivos, ante la combinación de presas por debajo de su capacidad, sobreexplotación de acuíferos y episodios de lluvias cada vez más extremos y concentrados. Unas semanas después, las intensas precipitaciones que elevaron el nivel del río Pánuco encendieron la alerta por posibles desbordamientos, evidenciando el péndulo entre inundación y sequía que vive la entidad.
El nuevo corte del Semáforo del Cuidado del Agua también se cruza con debates nacionales: la discusión de una nueva Ley General de Aguas, la presión de estados fronterizos por el cumplimiento del tratado de 1944 con Estados Unidos y las exigencias de organizaciones campesinas que denuncian que los planes de entrega de agua a ese país pueden comprometer aún más a cuencas ya sobreexplotadas, como las que abastecen a Tamaulipas.
El semáforo de diciembre coloca en el mapa esa tensión: 13 municipios en rojo que dependen de decisiones técnicas y políticas sobre cómo se reparte, se cuida y se invierte en el agua; 16 que caminan sobre la cuerda floja en amarillo; y 14 que, aun en verde, no tienen garantizado el futuro si no se consolida un reordenamiento de cuencas y una planeación de largo plazo.
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