Myrna y Alejandro

Catalejos

Opinión por Miguel Domínguez Flores

“Mis manos están limpias, y si mi esposo hay contratos (sic) es porque en su momento estuvo de Director de Patrimonio de Gobierno del Estado”.

Sólo ella sabe si habrá sido un lapsus, o la diputada panista Myrna Flores Cantú nunca se dio cuenta de que aquella tarde en la tribuna del Congreso, había insinuado un evidente tráfico de influencias cometido por el funcionario Alejandro Mayne.

La espontánea confesión de la legisladora ocurrió el 19 de junio, unos días después de la victoria de Américo Villarreal Anaya, tras un intenso debate en los asuntos generales de la sesión ordinaria.

Más de cuatro meses después, con Morena ya en el poder, el matrimonio reynosense está en la mira de la justicia por la acusación de que Flores fue la principal gestora para que el Gobierno del Estado entregara una fiat de notario a Alfredo Treviño Salinas, sin contar con los requisitos mínimos para obtenerla.
La notaría ya fue cancelada, pero el asunto legal puede ir mucho más allá.

Primero, porque están bajo investigación otras 27 notarías que se habrían entregado bajo el mismo procedimiento irregular. Pero sobre todo, porque además de la actuación de Myrna Flores Cantú, hay mucho interés por conocer lo que ocurrió en la Dirección de Patrimonio, durante el tiempo que estuvo al frente su esposo, Alejandro Mayne, quien fue después nombrado Director Administrativo de la Secretaría del Trabajo.

En muchas ocasiones, el actual secretario de Administración, Jesús Lavín Verástegui, ya ha señalado lo lesivos que resultaron para el estado los contratos de arrendamiento de vehículos que firmó el gobierno cabecista.
En la renta de todo tipo de mobiliario y hasta inmuebles es donde más irregularidades se han detectado, con una consecuencia muy grave: las oficinas públicas están prácticamente desmanteladas y los vehículos convertidos en chatarra.

Se sabe por ejemplo, que uno de los exfuncionarios que ya fueron citados a comparecer ante la Contraloría Estatal es Alberto Salazar Anzaldúa, extitular de la Secretaría de Administración.

Myrna Flores y Alejandro Mayne pertenecen al círculo más cercano del exgobernador Cabeza de Vaca. Él fue Director de Enlace durante su administración como alcalde de Reynosa, luego fue su Secretario Particular por un par de años en el Senado.

Ella, igual que su esposo, es egresada de la Universidad Valle del Bravo y su experiencia laboral comenzó como gerente de una sucursal de Banbajío en su ciudad natal, luego como “encargada de la administración y contabilidad” de un negocio familiar que no se identifica en su curriculum, hasta que finalmente en el 2018, ocupó la delegación de Bienestar Social en Reynosa.

Esa posición la dejó en el 2021 para entrar como plurinominal a la Legislatura 65, donde se ha vuelto famosa por sus acaloradas discusiones en el Congreso, como aquella en la que defendió los contratos de Alejandro Mayne.

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