Fuerzas especiales escudriñan la fortaleza histórica del CDG en busca de afroamericanos

Redacción EB

Las fuerzas especiales escudriñaron colonias que son la fortaleza del Cártel del Golfo (CDG), municipio donde nació el grupo criminal más longevo en el Golfo de México. La búsqueda de las 4 personas afroamericanas privadas ilegalmente de la libertad duró toda la madrugada sin éxito.

Al amanecer no hubo nuevos datos para la investigación que solo tiene 1 hipótesis: las víctimas fueron confundidas con un grupo de migrantes que se dedica a extorsionar. Periodistas del vecino país de México, como Armando Guzmán, declaró que las personas habrían sido confundidas con “narcotraficantes haitianos”.

El operativo de localización comenzó pasadas las 14 horas del lunes, tres días después de la privación ilegal de la libertad, con la intervención en cada negocio y oficina ubicados en la calle Primera y la avenida Lauro Villar, punto donde los hombres armados detuvieron la mini van blanca con placas de Carolina del Norte tripulada por los estadounidenses.

El operativo en las calles del centro de Matamoros. Crédito: Especial

Decenas de elementos de la Comisión Estatal de Búsqueda, la Fiscalía General de Justicia (FGJ) de Tamaulipas, la Guardia Estatal y las secretarías de Marina y de la Defensa Nacional se desplegaron para tocar puertas de negocios y casas en búsqueda de videos y testimonios. Las tareas fueron acompañados desde el aire por un helicóptero artillado.

Mientras en México las autoridades guardaron un sigilo completo sobre las identidades de las víctimas, en Estados Unidos las familias salieron a los medios de comunicación para revelar los nombres y el motivo del viaje a territorio mexicano.

Las cuatro personas estadounidenses fueron identificadas como Latavia “Tay” McGee, Shaeed Woodard, Zindell Brown y Eric James Williams.

La madre de McGee, Barbara, contó que su hija viajó de Carolina del Sur a México para una cirugía estética de abdomen. Antes del viaje le advirtió que no fuera. “Ma, estaré bien”, dijo Burgess. McGee respondió el miércoles antes de partir.

El viernes 3 de marzo, el día de la cita, Burgess dijo que McGee llamó para decir que estaba a 15 minutos del consultorio del médico. Burgess llamó a McGee más tarde ese día pero nunca recibió respuesta, dijo.

“Su teléfono acaba de empezar a enviar mensajes de voz”, dijo el lunes por la mañana al medio ABC News.

Associated Press entrevistó a la hermana de Zindell, Zalandria Brown de Florence, quien mantiene comunicación con el FBI. “Esto es como un mal sueño del que desearías poder despertar. Ver a un miembro de tu familia tirado en la parte trasera de un camión y arrastrado, es simplemente increíble”.

Zindell, residente de Myrtle Beach, Carolina del Sur, y junto con 2 amigos acompañaron a Latavia. Zalandria Brown dijo que el grupo estaba muy unido y que hicieron el viaje para ayudar a la conducción. Además, admitió que su hermano estaba al tanto de los peligros en México.

Para el día que el grupo de amigos partió a México, el gobierno estadounidense había elevado la alerta de viaje a Tamaulipas a la clasificación 4. Sin embargo, esto no frenó a a Latavia, Shaeed, Zindell Brown y Eric James Williams.

El médico que atendería a la mujer no respondió a las llamadas que realizaron los periodistas Dianne Solis, Alfredo Corchado, Imelda García y Ariel Castillo del medio The Dallas Morning.

72 horas para confirmar las identidades

La privación ilegal de la libertad de las 2 mujeres y 2 hombres estadounidenses ocurrió a plena luz del día. Una persona grabó la escena final del plagio, donde 3 hombres armados no identificados cargaron a los extranjeros a subir a una camioneta blanca Ford Lobo. Para que se detuvieran, el grupo presuntamente del Cártel del Golfo disparó al vehículo hasta que chocó con otro, los estadounidenses quedaron heridos y una mujer que camina en la zona murió por una bala.

El mismo día del hecho, la Fiscalía General de Justicia encontró una licencia de conducir de Carolina del Norte perteneciente a Williams. Allí fue el momento en que las autoridades abrieron la línea de investigación apuntando a que las víctimas fueran estadounidenses.

Al no recibir denuncia, los datos se compartieron con dependencias estadounidenses hasta que se confirmó las identidades. Un agente del Buró Federal de Investigaciones (FBI, por su nombre en inglés) visitó a Barbara McGee para preguntarle sobre Eric James Williams. Ella declaró que su hija Latavia lo había sido contratado para conducir el automóvil.

El domingo, horas después de ratificar la información de las víctimas, el FBI lanzó la alerta y ofreció una recompensa de $50,000 dólares por información del paradero de las víctimas y los presuntos responsables. Cualquier persona con información puede comunicarse con la División de San Antonio del FBI al 210-225-6741.

Apenas ayer, la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas abrió el número telefónico 868 811 3601 y el correo electrónico denuncia3m@fgjtam.gob.mx para recibir datos de forma totalmente confidencial y anónima.

Casa Blanca califica de ‘inaceptable’

La Casa Blanca calificó como “inaceptable” el secuestro de cuatro ciudadanos estadounidenses en Matamoros, Tamaulipas.

La vocera de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, fue cuestionada sobre el tema en conferencia de prensa y ella respondió con un comunicado que ya tenía preparado:

Seguimos de cerca el ataque y secuestro de cuatro ciudadanos estadounidenses en Matamoros, México. Este tipo de ataques son inaceptables.

Nuestros pensamientos están con las familias de estas personas y estamos listos para brindar toda la asistencia consular adecuada.

La policía estadounidense está en contacto con la policía mexicana. Los Departamentos de Estado y Seguridad Nacional también se están coordinando con las autoridades mexicanas. Y continuaremos coordinando con México y presionándolos para llevar a los responsables ante la justicia.

Y, de nuevo, nuestros corazones están con las familias.

La funcionaria fue cuestionada sobre los esfuerzos que se están haciendo para localizarlos, pero dijo que no tendía más detalles para compartir, argumentando “preocupaciones de privacidad”.

“…no quiero compartir demasiado sobre la información sobre cómo avanzamos o incluso sobre los individuos. Solo queremos ser realmente conscientes de eso. Pero claramente, estamos al tanto de esto”.

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La primera vez que escuché de la sierra Tarahumara fue de boca de José Luis Dibildox Martínez. Siete años después me encuentro con defensoras de la tierra, buscadoras, activistas para compartir su vida de lucha.

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