El conflicto que no debió ser

Catalejos

Opinión por Miguel Domínguez Flores

La discusión de los 7 magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación evidenció que Tamaulipas nunca debió llegar a tal punto de crispación e incertidumbre.

Fueron gratuitos los 115 días de discusiones, amagos y denuncias que sobrevinieron a los comicios, porque la impugnación con la que el PAN buscaba tirar la elección, nunca tuvo elementos ni siquiera para ser tomada en cuenta. En eso tenían razón los cuatro magistrados del Tribunal Electoral de Tamaulipas que votaron por desecharla.

Pese a eso, los integrantes de la Sala Superior, conscientes de que tenían sobre ellos la lupa ciudadana, se dieron a la tarea de hacer un análisis profundo de un expediente carente de sustancia jurídica, pero rebosante de suposiciones.

Es verdad que hubo una larga discusión -muy interesante para los conocedores del derecho electoral- sobre los términos en los que debía plantearse el dictamen final, pero hubo una coincidencia absoluta: nunca aparecieron los elementos con los que el PAN pretendía que se anulara la elección.

Para suprimir la voluntad de 730,000 votantes se necesitan mucho más que recortes periodísticos y clips de redes sociales. Esa fue la afortunada conclusión de los siete magistrados.

La discusión previa que se dio en el Senado y en las redes sociales, donde los panistas alegaban un subterfugio legal para decretar la inelegibilidad de Américo Villarreal los desnudó: el abogado Marco Antonio Baños y los demás estrategas detrás de la impugnación sabían bien que ese era su último recurso porque, tal como estaba, el famoso expediente SUP-JRC-101-2022 no los llevaría a ningún lado.

Hasta las 11 de la mañana de hoy, ni ellos, ni los dirigentes locales del PAN, ni su bancada en el Congreso del Estado se habían pronunciado sobre la decisión del Tribunal.

No deja de ser importante conocer la postura que tomarán los diputados blanquiazules, porque en la conferencia de prensa que ofreció ayer por la mañana, el coordinador, Félix García Aguiar, le sacó la vuelta a la pregunta obligada: ¿aceptarán el resultado final o volverán a desacatar la determinación de una autoridad electoral como hicieron con el Tribunal local?.

Hoy mismo tienen que dejarlo claro, cuando se reúna la Junta de Coordinación Política y sesione la Diputación Permanente, que será la encargada de convocar a la sesión del sábado 1 de octubre cuando se tomará protesta a Américo Villarreal Anaya.

Ya no tienen margen de maniobra. Si pensaban boicotear con su ausencia la asunción formal del nuevo gobernador no podrán hacerlo, porque los priístas dejaron claro que no se prestarán a esa maniobra.
Como se había anticipado, muchas cosas cambiaron este miércoles 28 de septiembre, incluidas las dinámicas entre los partidos políticos. Son las primeras consecuencias del arribo de la Cuarta Transformación a Tamaulipas.

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