馃寛 La calle no es un cl贸set 馃寛

Texto: Yolanda Molina Reyes / GIRE*

Fotograf铆as: Richie Leinad / Elefante Blanco

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Hace un par de a帽os que la celebraci贸n del PRIDE (orgullo) dej贸 de ser exclusivamente el 28 de junio, ya que en un solo d铆a no se terminaba de dar espacio y visibilizaci贸n a cada una de las categor铆as que conforman la comunidad LGBTTTIQA+. Esto dio lugar a que ahora junio sea conocido como el mes del orgullo, en el que cada d铆a se busca celebrar y conmemorar las vidas de todas las personas que nos hemos rebelado a los mandatos sexuales y de g茅nero.

Nuestro andar en el reconocimiento de los derechos humanos no es lineal, nos sucede lo mismo que en otras luchas. Algunxs ahora mismo est谩n llevando a cabo una guerra mortal por el reconocimiento de sus existencias. De acuerdo con ILGA (Asociaci贸n Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex), 43 Estados del mundo no protegen ni criminalizan la orientaci贸n sexual de las personas, dos criminalizan de facto, 30 tienen una pena de hasta ocho a帽os de prisi贸n, 27 tienen como pena de 10 a帽os a cadena perpetua y 11 contemplan a煤n la pena de muerte. Otros, aunque la legislaci贸n ya reconozca nuestra existencia, ponen trabas legales para reconocer las identidades trans, casarse o vivir en concubinato, acceder a servicios de salud, educativos y financieros, ejercer derechos pol铆ticos, y obtener justicia en caso de vivir alg煤n tipo de discriminaci贸n o violencia ligada a la orientaci贸n o identidad.

Aunque la legislaci贸n mexicana en lo general reconoce los derechos humanos de las personas de las disidencias sexo-gen茅ricas, el federalismo se ha convertido en la gran piedra en nuestrxs zapatos porque cada Estado decide qu茅 hacer con nosotrxs. Como movimiento estamos intentando que otrxs compa帽erxs entiendan que el punitivismo no es la v铆a para erradicar la violencia que vivimos, pues es el Estado punitivo el que se nos voltea y nos mira como delincuentes. Son batallas agotadoras.

En el d铆a a d铆a luchamos por el reconocimiento de nuestras identidades y el respeto a nuestros pronombres, que en la calle no seamos acosadxs por personas o polic铆as, que en los Congresos se legisle a favor de nosotrxs y no seamos un punto m谩s en una agenda pol铆tica que no nos representa, y que, con todas las identidades que nos cruzan, al final del d铆a no lleguemos a casa pensando que sobrevivimos un d铆a m谩s.

No queremos m谩s aliadxs que s贸lo 30 d铆as al a帽o se pongan un pin de arco铆ris o cuelguen alguna de nuestras banderas en sus oficinas para jactarse y presumir que son 鈥減rogres鈥. Queremos que personas hetero dejen de hablar de nosotrxs como si fu茅ramos un experimento; que en las mesas, foros y congresos acerca de nuestras existencias haya pluralidad; que se entienda que 鈥渓a comunidad鈥 est谩 presente en todo el territorio y es heterog茅nea; que no somos lxs fresas perversxs de la ciudad que un d铆a regresan a 鈥減rovincia鈥 con ideas locas; que si las personas no tienen nada que aportar a nuestra agenda se hagan un paso atr谩s y permitan a otrxs expresar sus ideas. No queremos que nos defiendan, somos capaces de hacerlo por nosotrxs mismxs.

Formar parte de las disidencias sexo-gen茅ricas y de otros grupos oprimidos nos ha ense帽ado a ser fuertes, a entender que nombrarnos y visibilizarnos importa porque llevamos el mensaje de que otras vidas son posibles y valiosas en este sistema heterocispatriarcal.

Que este mes del orgullo podamos hablar de los derechos de las infancias trans y las disidentes; de las lenchas, las bi y las pansexuales; de las personas no binarias y trans, y de otras formas combativas que existen en las comunidades, pueblos, ciudades, corporalidades, colores, resistencias y resiliencias.

Hoy, ya ni el acr贸nimo nos es suficiente. La lucha que las disidencias sexo-gen茅ricas hemos dado en el tiempo y el espacio nos reclama complejizar nuestras demandas, tanto como complejxs somos en la cotidianidad, y no generalizar, ya que en esa acci贸n borramos a otrxs. Nos exige aliarnos con otros movimientos y reconocer que, si las matrices de opresi贸n persisten, ninguna, ningunx, ninguno seremos libres.

En medio de las narrativas que nos quieren condenar al olvido, la muerte y el dolor, no olvidemos el orgullo de existir.

Al final, la reflexi贸n que este mes nos deja es que hay que sentirnos orgullosxs de quienes estuvieron, est谩n y estar谩n; de seguir luchando y politizando nuestras agendas para que, en el futuro, al ritmo de cada unx, las vidas de otrxs sean m谩s sencillas sin dejar de ser combativas.

Porque si algo sabemos las disidencias es luchar, bailar y celebrar. Seguimos aqu铆, aunque el sistema no quiera.

馃寛

* Yolanda Molina Reyes (@appleninde) es abogada de documentaci贸n y litigio de casos de @GIRE_mx.

*El texto fue publicado por Animal Pol铆tico, medio aliado de Elefante Blanco. Aqu铆 puedes leer la original.

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