La cifra mágica de los 700,000 votos

La boleta que entregarán el próximo domingo. Crédito: Especial

El Kiosko

Opinión por Héctor Garcés

¿Cuánta gente saldrá a votar el próximo domingo en Tamaulipas? ¿Cuántos votos obtendrá el ganador de la gubernatura? ¿Cuántos sufragios sumará el partido en el poder, Acción Nacional, y su alianza con el PRI y el PRD? ¿Cuántos votos serán para Morena? ¿Cuál será la diferencia porcentual entre el triunfador y quien ocupe el segundo lugar de la elección?

Esas son algunas de las preguntas que se hacen los analistas y los especialistas en materia electoral a fin de tener una idea cercana de lo que sucederá el 5 de junio en las urnas más allá de los dimes y diretes entre las dos coaliciones que buscan el poder estatal.

Para elaborar un diagnóstico y un análisis de prospectiva se debe partir del listado nominal que tiene en sus manos el Ietam y de los antecedentes estadísticos de los últimos procesos electorales realizados en el estado.

De acuerdo con cifras oficiales, la lista nominal tamaulipeca está integrada por 2,735,940 ciudadanos con credencial de elector. Esa es la cantidad de personas que podrán ejercer su derecho al voto este domingo.

Sin embargo, como bien sabemos, no toda la gente sale a votar. En Tamaulipas, como sucede en el resto del país, el porcentaje más alto de participación se registra durante las elecciones presidenciales. Así sucedió en 2018 cuando el flujo de votantes en las urnas ascendió a 61.42%.

En esa ocasión, Andrés Manuel López Obrador alcanzó 786,210 votos en tierras tamaulipecas. Superó por más de 310,000 votos al panista Ricardo Anaya y por más de 550,000 sufragios al priista José Antonio Meade. Fue un triunfo arrollador de quien hoy es presidente de la república.

Sin embargo, Morena no sumó la misma cantidad de votos en las elecciones de senadores y diputados federales, aunque sí se llevó la victoria con Américo Villarreal y Guadalupe Covarrubias y, además, ganó seis de las nueve diputaciones federales.

En la contienda por las diputaciones federales, el PAN, que en ese entonces pactó una alianza con el PRD y Movimiento Ciudadano, sumó 598,300 votos, mientras Morena, en coalición con el PT y el PES, se quedó ligeramente atrás con 597,810 sufragios.

Aquí surge una pregunta: ¿Por qué el PAN, obteniendo más votos, se llevó menos diputaciones federales? La respuesta la encontramos en el Sexto Distrito, con cabecera en Ciudad Mante: en ese lugar, Acción Nacional obtuvo 98,253 votos. La cifra fue, a todas luces, disparatada. Algo raro pasó en ese distrito, pero, como suele suceder, el Instituto Nacional Electoral (INE) no investigó el extraño comportamiento electoral favorable al panismo registrado en la región cañera tamaulipeca.

Pero, a pesar de esos miles de votos para el PAN en el Sexto Distrito con sede en Mante y que abarca municipios como Xicoténcatl, el partido blanquiazul no pudo alcanzar la hazaña de dos años antes, cuando Francisco García Cabeza de Vaca ganó la gubernatura tamaulipeca con 721,049 votos.

De hecho, el PAN no ha vuelto a alcanzar esa cantidad de votos, ni siquiera ha estado cerca. No lo hizo en 2018, pero tampoco en la elección de 2019 para renovar el Congreso del Estado, ni en el proceso electoral de 2021, cuando se volvieron a disputar las nueve diputaciones federales y las 43 presidencias municipales.

Si bien en 2019 Acción Nacional logró un virtual ‘carro completo’ al ganar 21 de las 22 diputaciones locales, la realidad es que esa elección fue catalogada como ‘fría’ al registrar una muy baja participación ciudadana en las urnas: solo salió a votar el 32.59% del listado nominal estatal. Esa sí fue una elección de ‘estructuras’, esas de las que tanto gusta hablar y presumir la devaluada y desprestigiada clase política tamaulipeca (sea del color que sea).

En esa elección de escaso interés para los ciudadanos, el PAN obtuvo, en total, 418,437 votos, es decir, 300,000 sufragios menos de los que sumó en 2016 cuando ganó la gubernatura.

Dos años después, en 2021, el partido blanquiazul no pudo superar la línea del medio millón de sufragios: se quedó con 496,936 sufragios. Esto es muy significativo, ya que se ha convertido en una constante.

Lo peor para el PAN en el proceso electoral del año pasado fue que perdió seis de los principales municipios del estado: Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Ciudad Victoria, Altamira y Madero. Además, Río Bravo también cayó en manos de Morena.

El porcentaje de participación ciudadana en las urnas tamaulipecas en 2021 fue de 52.68%, es decir, salieron a votar 1,443,527 personas.

Por supuesto, en esa elección estaban en disputa las presidencias municipales, las que generan un gran interés entre la ciudadanía al ser la primera ventanilla de solicitud de servicios y obras, así como de quejas y demandas.

En 2022, el proceso electoral es inédito porque solo habrá una boleta electoral: la de gobernador. Para El Kiosko esta elección es parecida a un plebiscito o referéndum. Es decir, es una elección de aprobación o rechazo… de continuidad o cambio.

¿Cuánta gente saldrá a votar el próximo domingo? Si sale a ejercer su derecho al voto el 50% del listado nominal, estaremos viendo la participación de alrededor de un 1370,000 ciudadanos. Es decir, quien ronde o llegue a los 700,000 sufragios ganará la gubernatura tamaulipeca.

En ese contexto, se reitera un hecho: el PAN no ha vuelto a sumar 700,000 votos desde el triunfo alcanzado en 2016. Ese es un antecedente de lo que puede suceder el 5 de junio.

Cierto, Morena tampoco ha sumado 700,000 votos por sí solo, sin el nombre de Andrés Manuel López Obrador en la boleta electoral.

Fue Américo Villarreal, entonces candidato a senador, quien obtuvo poco más de 610,000 votos para alzarse con la victoria en 2018. Ahora el doctor es el candidato a gobernador de la coalición integrada por Morena, PT y Partido Verde. Y, pese a la guerra sucia desatada por el gobierno estatal panista, tiene la mesa puesta para hacer historia.

Para llegar y rebasar la cifra de los 700,000 sufragios, es estratégico el corredor Reynosa-Río Bravo-Matamoros-Valle Hermoso. La esquina noreste del estado representa el 40% del padrón electoral. Si Morena y su candidato logran una votación que fluctúe entre los 250,000 y los 300,000 votos en esa región, podrán cantar victoria a nivel estatal.

En 2021, en Matamoros, la 4T volvió a ganar la alcaldía con casi 110,000 sufragios. Esta ciudad es la que promete para el próximo domingo la votación más alta para Morena en toda la entidad. En Reynosa, el hijo de Maki, el joven Carlos Peña, arrolló con 101,000 votos hace un año. El cierre masivo de ayer rubricó la confianza morenista.

Morena parte de un piso todavía más reciente: el proceso de ratificación del mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador. El partido de la Cuarta Transformación sumó casi 460,000 votos en tierras tamaulipecas. Esa es su base, constituida por militantes, simpatizantes y beneficiarios de los programas sociales. Falta la suma de sufragios provenientes de la sociedad civil.

El análisis de prospectiva para el 5 de junio indica que quien ronde, llegue o supere los 700,000 votos ganará la gubernatura de Tamaulipas. Esa es la cifra mágica.

Para llegar a esa cantidad de sufragios, el PAN tiene un problema: desde 2016 no ha vuelto a rozar, a rasguñar siquiera ese número. ¿Sus aliados? Esos, priistas y perredistas, sirven de poco o nada.

¿Y Morena? Tiene a su favor que es una elección plebiscitaria en plena era del malestar: de aprobación o de rechazo, de continuidad o de cambio.

Morena toca a las puertas de la gubernatura.

Y para cerrar

La presencia del secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, en el cierre de campaña de Américo Villarreal en Nuevo Laredo, generó cuestionamientos y críticas desde la alianza PRI, PAN y PRD.

Sin embargo, muchos ‘olvidan’ la ayuda que recibió el PAN hace seis años para ganar la gubernatura del estado de parte del entonces secretario de Gobernación, el ahora devaluado senador priista Miguel Ángel Osorio Chong.

El exgobernador de Hidalgo traicionó a los priistas tamaulipecos. Baltazar Hinojosa fue víctima de la perversidad de quien tuvo el sueño guajiro de ser presidente de México.

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