Tamaulipas, el 1 de octubre

Crédito: Gobierno de Tamaulipas

Catalejos

Opinión por Miguel Domínguez Flores

“Yo estaré a cargo de esta Fiscalía ocho años, si hay necesidad de esperarla, la esperaré…”, soltó el Fiscal Anticorrupción de Tamaulipas durante su participación en la sesión de la Comisión Instructora, a donde acudió para ratificar la solicitud de desaforar a la diputada Úrsula Salazar Mojica.

“A cada santo le llega su día”, agregó al mejor estilo de Santiago Nieto cuyo exceso de protagonismo lo hizo desbarrancar en la mayoría de las investigaciones que encabezó desde la Unidad de Inteligencia Financiera Federal.

Pero más allá del exabrupto, Raúl Ramírez Castañeda dijo una verdad: la anterior Legislatura lo designó el año pasado como titular de la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción por 8 años. Es decir, podría ocupar esa posición hasta el 2029.

Es una situación similar a la de Irving Barrios, el Fiscal General de Justicia de Tamaulipas que fue nombrado para desempeñar ese encargo hasta el 2025, pues en el 2018 cuando pasó de ser Procurador a Fiscal, se le concedió un periodo de 7 años.

Pero además, el año pasado la anterior Legislatura aprobó la posibilidad de que busque un nuevo periodo, lo que prolongaría su paso por la Fiscalía hasta el 2032.

Para eso falta mucho, pero falta muy poco para el 1 de octubre, cuando terminará su administración Francisco García Cabeza de Vaca. A partir de ese día, quien sea que ocupe la silla principal del Palacio de Gobierno, tendrá que coexistir con órganos de procuración de justicia completamente ajenos.

Y la única manera de remover a sus titulares sería con la ayuda del Congreso, que como ya sabemos, está integrado de tal manera que ninguna de las fuerzas políticas que se disputan su control se acercan a la mayoría calificada, lo cual también blinda de alguna manera la permanencia del polémico Auditor Superior del Estado, Jorge Espino Ascanio, por lo menos hasta el 2024 cuando concluye su periodo de 7 años.

En conclusión, para el nuevo gobernador no será fácil tomar las riendas del poder estatal. De su carácter y habilidad política dependerá que transite con relativa calma por lo menos los primeros dos años de su gobierno hasta que se renueve el Poder Legislativo en el 24.

Si es Américo, como dicen la mayoría de las encuestas hasta el momento, será fundamental el respaldo que pueda recibir desde la Federación en un periodo definitorio para el futuro de la cuarta transformación.

Si es “Truco”, a pesar de representar la continuidad del partido en el poder, tendrá frente a sí el difícil reto de asumir el control sin regateos de ningún grupo político, y con una oposición que pase lo que pase, seguirá siendo poderosa.

A estas alturas, lo único seguro es que a partir del 1 de octubre Tamaulipas vivirá un periodo inédito en su historia reciente. Y no será fácil para nadie.

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