Migración, la papa caliente

Los migrantes esperan entrar al albergue Senda de Vida, en Reynosa. Crédito: Seth Rojas Molina

Catalejos

Opinión por Miguel Domínguez Flores

Tamaulipas es el estado de la República que más sufre las crisis migratorias que sacuden de manera cíclica a Estados Unidos y México. Y nunca como ahora, la entidad había estado tan presionada para atender el problema.

La constante amenaza de Greg Abbott de reinstalar las revisiones especiales al transporte de carga en la frontera han obligado a cuatro estados de la República a fortificar sus territorios para reducir la llegada de migrantes y cumplir el ambicioso acuerdo que firmaron con el gobierno texano.

El reto no es menor. Para lograrlo, hace falta combatir de lleno a las bandas delictivas que han hecho del tráfico de personas uno de sus negocios más lucrativos.

Y quizás todavía más difícil, evitar que miles de personas, expulsadas de Centroamérica y el Caribe, sean conducidas hacia Tamaulipas como la ruta más viable para intentar cruzar a Estados Unidos.

Todo eso, con respeto irrestricto a los derechos humanos.

Ahora mismo, ya hay una crisis en la frontera tamaulipeca. El desalojo de la Plaza de la República en Reynosa, donde había 2 mil migrantes desde hace casi dos años, llevó al límite a los albergues que no se dan abasto para recibir a cientos de familias que no quieren ser separadas.

Algo similar pasa en Nuevo Laredo, donde existe registro de al menos mil haitianos en diferentes refugios de la ciudad. Todos ellos, sin mayores certezas sobre su estancia en Tamaulipas o sus planes de cruzar a Texas.

La situación podría empeorar dentro de poco cuando se derogue el llamado Título 42, una política del gobierno federal de Estados Unidos que le permite expulsar de manera inmediata a los migrantes indocumentados.

Eliminar esta medida, aseguran los detractores de Biden, será una invitación para que miles de personas salgan de sus países y emprendan el viaje hacia el norte.

El más radical de los opositores al gobierno federal de Estados Unidos es nuestro vecino Greg Abbott, quien ya demostró que no se va a tentar el corazón para dinamitar el intercambio comercial en la frontera, aunque eso le genere pérdidas millonarias a empresas de ambos países.

La atención de este complejo fenómeno migratorio se convirtió en un tema prioritario en el último periodo de la actual administración estatal. Pero también lo será para quien llegue. Una papa caliente de bienvenida.

Los apoyos federales

César Verástegui se comprometió ayer a garantizar la continuidad de los programas federales en Tamaulipas. Para ello firmó ante notario un documento en el que asegura la defensa de los derechos de los beneficiarios.
“Nadie te los puede quitar, los programas sociales están garantizados en nuestra Constitución”, dice el compromiso.

En el mismo evento que se realizó en la colonia Mainero de Victoria, ofreció una nueva batería de apoyos estatales, como uniformes gratos para estudiantes, 3 mil pesos mensuales a madres jefas de familia y un seguro de desempleo también de 3 mil pesos.

La segunda línea

Américo Villarreal también tuvo actividad en Victoria. En la colonia Vamos Tamaulipas ratificó el compromiso que hizo desde el inicio de su campaña: hacer las gestiones necesarias para que se construya de una vez por todas las segunda línea del acueducto de la Presa Vicente Guerrero, una obra que cada día se vuelve más urgente para la ciudad.

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