¿Cuántos votarán en la Revocación de Mandato?

Explicador político

Opinión por Ernesto Núñez (@chamanesco)

Existen varios parámetros para medir el éxito o fracaso que supone para el presidente Andrés Manuel López Obrador y su movimiento la jornada de Revocación de Mandato de este domingo, en términos de participación.

El primero y más obvio es el de la votación alcanzada por López Obrador el 1 de julio de 2018: 30,113,483 votos, de los cuales 25,186,000 fueron de Morena, y el resto de sus partidos aliados.

A quienes sostienen que la Revocación de Mandato relegitimará al presidente o volverá “más legítimo” su mandato, habrá que preguntarles si cualquier cifra menor a esos 30,100,000 de votos no querrá decir una menor legitimidad.

Aunque, quizás se alegue que en 2018 López Obrador se llevó la Presidencia con 53.1% de los votos, y ahora “ganará” la Revocación con mucho más del 53% de las opiniones emitidas a favor de la continuación de su sexenio.

El segundo parámetro es el de la votación alcanzada por Morena y sus aliados en las elecciones federales intermedias, celebradas el 6 de junio de 2021: 21,025,742 votos, repartidos entre 16,700,000 de Morena, 2,600,000 del PVEM y 1,500,000 del PT.

En esas elecciones, los tres partidos lopezobradoristas se llevaron juntos el 42.6%.

Es una meta menos ambiciosa, pero cualquier votación a favor de la permanencia de López Obrador que se sitúe por debajo de eso habrá implicado una pérdida en la capacidad de movilización de la coalición en el poder.

Un tercer parámetro, mucho menos ambicioso, lo establece la Consulta Popular del 1 de agosto de 2021, en la que el presidente y su partido se empeñaron en movilizar al electorado en torno al llamado “juicio a expresidentes”.

En aquella Consulta Popular -la primera de carácter nacional organizada por el INE-, participaron 6,663,208 votantes, de los cuales 6,511,000 votaron por el Sí, en una rocambolesca pregunta que muy lejos estaba de plantear un juicio a los expresidentes, como se había prometido.

La participación ciudadana fue de apenas el 7.11% de las más de 93,671,000 personas que en ese momento integraban la Lista Nominal de Electores; una cifra lejanísima del 40% requerido para que la consulta fuera vinculante.

Cualquier cifra registrada hoy por debajo de esos 6,600,000 de votantes sería un rotundo fracaso para el lopezobradorismo; sobre todo, si se considera que en la Revocación de Mandato el presidente y los suyos han mostrado un inusitado interés que los ha llevado, incluso, a violar todos los límites a la propaganda gubernamental y al principio de imparcialidad establecidos en la Constitución y las leyes.

Un cuarto parámetro, más realista, es el de las firmas recopiladas para promover el ejercicio: 11,141,953 firmas de apoyo entregadas al INE entre noviembre y diciembre de 2021 para convocar a la Revocación de Mandato.

De esas firmas, 1,382,000 se captaron mediante la aplicación electrónica diseñada por el INE, y 9,759,000 fueron entregadas en formatos de papel.

La organización Que Siga la Democracia AC -dirigida por militantes de Morena y que ha sido la principal promotora de la Revocación de Mandato- aseguró haber entregado 8,900,000 de firmas al INE, con lo que triplicó la cantidad de firmas necesarias para promover el ejercicio, que era de 2,700,000, equivalentes al 3% de la Lista Nominal.

Del total de 9.7 millones de firmas, el INE alcanzó a revisar sólo 3 millones, entre las cuales se encontraron 696,000 apoyos con inconsistencias, entre ellas, 17,000 de supuestos firmantes que habían causado baja del padrón electoral por defunción. Es decir, muertos firmando para que se llevara a cabo la revocación.

Si la participación ciudadana en la jornada del 10 de abril no alcanza el número de firmas entregadas al INE, no sólo será un fracaso, sino que confirmará la sospecha de que una buena parte de las firmas entregadas por la organización filial de Morena (Que Siga la Democracia) no tenía detrás a ciudadanos de carne y hueso realmente dispuestos a promover este ejercicio voluntariamente.

Finalmente, un quinto parámetro es el del umbral de opiniones necesarias para que la Revocación de Mandato sea vinculante. La Constitución establece que debe ser el 40% de la Lista Nominal de Electores; esto es, 37,129,286, de los 92,800,000 de electores registrados hoy por hoy en la lista nominal.

Para que el presidente se fuera, se requeriría que la mayoría absoluta de esos votantes optara por la respuesta “que se le revoque el mandato por pérdida de confianza”; algo así como 18,565,000 votos por esa opción.

Pero como aquí nadie está buscando revocarle el mandato a López Obrador -sino ratificarlo-, la cifra de 37,000,000 no es un parámetro que vaya a tener efectos legales, aunque sí simbólicos.

Quizás por eso, el presidente ha decidido jugarse el tipo en la Revocación de Mandato, desafiando a la autoridad electoral, la Constitución y las leyes, y alentando a su equipo a hacer lo propio.

Hoy, Morena y sus partidos aliados cuentan con 18 gobernadores y gobernadoras, quienes han mantenido un visible activismo para que mucha gente vote en esta jornada; con el destacado y descarado protagonismo de Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México y aspirante a la candidatura presidencial en 2024.

Es público que, a partir de la última semana de febrero, desfilaron por Palacio Nacional los 18 gobernadores afines a la cuarta transformación. En las reuniones, el presidente les habría mostrado los resultados electorales de 2018 en sus estados, y les habría pedido operar para alcanzar cifras semejantes.

En total, López Obrador obtuvo 16 millones 741,000 votos en esos estados: Baja California, Ciudad de México, Chiapas, Morelos, Tabasco, Veracruz -que MORENA y aliados gobiernan desde 2018-; Puebla, que gobiernan desde 2019, y Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas, que acaban de ganar en 2021; más San Luis Potosí, donde el gobernador emanado del PVEM se ha declarado afín al lopezobradorismo.

La cifra del mágico 2018 (16.7 millones) es el tope máximo de los votos que “el movimiento” podría obtener en los estados donde gobierna; pero, si se considera la votación obtenida por Morena-PVEM-PT en esos estados en las legislativas de 2021, la cifra baja a 11,926,000.

Y, si se consideran los votos obtenidos por las gobernadoras y gobernadores de la 4T en sus respectivas elecciones locales, la meta es aún menor: 11,784,000.

A esta cantidad de potenciales electores afines al presidente habrá que sumar a los que se movilizarán en los seis estados que tienen elecciones en este 2022, donde el aparato de Morena está vivo y en campaña: Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas.

Si las y los candidatos de esas entidades aspiran a ganar el 5 de junio, bien puede esperarse que movilicen sus estructuras -a manera de ensayo general- en el proceso de este domingo.

A esos estados pueden sumarse los territorios de Coahuila y Estado de México, entidades con padrones electorales significativos que tendrán elecciones locales en 2023. Ahí también el presidente estará esperando que sus operadores le consigan miles o millones de votos.

Por lo pronto, Morena correrá con una ventaja adicional en la jornada de hoy: la ausencia de la oposición, que en su afán de “hacerle el vacío” a la Revocación de mandato, decidió no movilizarse, e incluso llamar a la población a no votar.

Un dato retrata la no-estrategia de los partidos de oposición: su negativa a registrar representantes de casilla.

Según datos del INE, Morena tendrá hoy representantes en el 99.45% de las casillas; el PAN, en el 22.4%; el PT en el 16.7%; el PVEM en el 1.9%, y los partidos PRI, PRD y MC en el cero%.

Esto implica un grave problema para la autoridad electoral: en el 40% de las casillas sólo habrá representantes de Morena, y en el 22% sólo habrá representantes de Morena y el PT. Es decir, en dos terceras partes de las casillas sólo habrá representantes de la coalición gobernante.

Números que podrían facilitar la operación de los gobernadores de la “cuarta transformación” y los operadores de Morena, en su afán de cumplir las metas que les puso su líder como cuota para aportar a la jornada de Revocación de Mandato.

En todo caso, a pesar de que la oposición haya decidido rendirse, la jornada de este 10 de abril marcará un parteaguas en la carrera presidencial de 2024.

Ernesto Núñez Albarrán. Periodista desde 1993. Estudió Comunicación en la UNAM y Periodismo en el Máster de El País. Trabajó en Reforma 25 años como reportero y editor de Enfoque y Revista R. Es maestro en la UNAM y la Ibero. Iba a fundar una banda de rock progresivo, pero el periodismo y la política se interpusieron en el camino. Analista político, actualmente es asesor en el Instituto Nacional Electoral.

*Esta nota fue realizada por Pie de Página, medio aliado de Elefante Blanco. Aquí puedes leer la original.

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