Un ejemplo de convivencia política

El morenista Armando Martínez ya había dialogado con el gobernador Cabeza de Vaca. Crédito: Pauta informativa

El Kiosko

Opinión por Héctor Garcés

Después de ganar la elección del año pasado, ya como alcalde electo de Altamira, Armando Martínez Manríquez llamó por teléfono al presidente municipal de Tampico, Chucho Nader, reelecto de manera contundente y democrática en las urnas.

¿El motivo de la llamada telefónica? Armando Martínez quería reunirse en privado con Chucho Nader para hablar sobre la relación de buenos vecinos que buscaría llevar una vez que tomara protesta, pero, en particular, deseaba abordar un tema: ¿Cómo había logrado que la ciudad de las jaibas y de los cocodrilos se convirtiera en un ejemplo nacional en materia de limpieza pública y del área de servicios públicos?

El encuentro se concretó en algún lugar del sólido sur tamaulipeco y el alcalde porteño explicó lo que había hecho, con inversiones en la adquisición de equipo, durante tres años para que Tampico brillará tanto a nivel estatal como nacional.

Armando Martínez tomó nota puntual de lo hecho en el municipio vecino y, desde el arranque de su administración, el primero de octubre de 2022, se puso manos a la obra junto con todo su equipo de trabajo. Una de sus primeras medidas fue comprar 10 modernos camiones recolectores de basura (dos de ellos destinados de tiempo completo a Villa Cuauhtémoc) y emprender una intensa campaña de limpieza pública.

A cuatro meses y medio de haber iniciado la administración municipal morenista en Altamira, el cambio o, como dirían los del partido guinda, la transformación es notoria: los accesos a la zona centro, las principales avenidas, lucen limpias y, de noche, iluminadas. Además, los camiones recolectores pasan conforme a lo programado en las colonias populares.

De esa reunión entre Chucho Nader y Armando Martínez se desprenden varios ángulos de la convivencia política y democrática de dos alcaldes vecinos.

La primera es una lección que muchos, en todo el país, deberían seguir: Si el par de presidentes municipales militan en partidos contrarios, uno en el PAN, y otro en Morena, eso no debe ser impedimento para que se sienten a dialogar y hablen de la instrumentación de políticas públicas que han sido efectivas e, incluso, reconocidas con premios nacionales.

La segunda: Como alcaldes vecinos de una dinámica zona metropolitana, joya por lo que significa en términos económicos para Tamaulipas en diversos sectores, tendrán que compartir una serie de temas y problemáticas. Ambos dieron el ejemplo de ser políticos de primer nivel: a la hora de gobernar, no importan los colores partidistas de procedencia, sino el bienestar social, el mejorar la calidad de los servicios públicos a los ciudadanos.

La tercera: Chucho Nader no se comportó de manera egoísta, sino que compartió su conocimiento y experiencia, su caso de éxito a un alcalde morenista. Armando Martínez, por su parte, preguntó a un panista lo que hizo para que Tampico se situara en un sitio ejemplar en el área de limpieza y alumbrado público.

Eso es lo que se necesita en Tamaulipas y en todo México: gobernantes que entiendan que la política es un puente de diálogo y de convivencia social, que no se sumerjan en las aguas de la polarización absurda, que piensen, ante todo, en el ciudadano.

Por supuesto, a la hora de competir en las urnas, Chucho Nader buscará que su partido, Acción Nacional, gane la próxima elección en el territorio donde ejerce influencia directa, Tampico.Armando Martínez hará lo propio: como liderazgo político de la Cuarta Transformación, tratará que Morena arrase en Altamira en la contienda electoral del 5 de junio.

Cada quien en su papel, cada quien en su rol, fuera de su horario de trabajo, los dos alcaldes vecinos realizará el trabajo político que les corresponde para que sus respectivos candidatos a gobernador se lleven el triunfo. Esa es otra historia.

Así es como se debe entender y ejercer la política desde la esfera gobernante: la convivencia con quienes portan otro color no debería ser visto como algo anormal, sino todo lo contrario: es justo y necesario, incluso urgente, la construcción de una normalidad democrática y sembrar las semillas que erradiquen la contaminante atmósfera de polarización que tanto daño hace al desarrollo de una región, de un estado o de un país.

Claro, la polarización, la confrontación política y social en ‘la Era del Malestar’ es un fenómeno global, que va mucho más allá de nuestras fronteras, alentada, en buena medida, por el intenso flujo de la comunicación digital instantánea y las tecnologías de la (des)información.

Este ejemplo de la convivencia política entre los alcaldes de Tampico y Altamira, Chucho Nader y Armando Martínez, respectivamente, refleja, en parte, el motivo por el cual recibieron el respaldo ciudadano en las urnas, el primero para reelegirse, y el segundo para llegar a la toma de decisiones en un municipio que registra un alto índice de crecimiento poblacional y, por consecuencia, requiere obras y servicios de primer nivel.

El hijo del “Truko”: buena estrategia

Se llama igual que el padre: César Verástegui. Su apellido materno es Aranda.Por supuesto, está apoyando al cien el proyecto político de su padre por ser el próximo gobernador de Tamaulipas.

Como parte de la estrategia política para llevar a su papá a la meta trazada, César Verástegui Aranda ya comenzó a sostener reuniones ‘en corto’ con un segmento relevante del mercado electoral: los jóvenes.

¿El resultado? Más que positivo. Los chavos que han convivido con el hijo del virtual candidato de la alianza ‘Va por Tamaulipas’ a la gubernatura se han llevado una muy buena impresión de él.

En días recientes, César Verástegui Aranda estuvo en el sur de Tamaulipas. En Altamira, por ejemplo, visitó la Feria del Emprendedor, organizada por docenas de jóvenes. Esta Feria fue realizada en los días previos al ‘Día de San Valentín’ y, por tanto, muchos de los productos tenían que ver con esa fecha especial.

Como dice el dicho, ‘hijo de tigre, pintito’. César Verástegui hijo trae pasta de político negociador. Mientras, está al cien con su padre, ‘El Truko’.

Y para cerrar

La guerra de las encuestas continúa… cosa normal previo a la etapa de las campañas electorales.La verdadera encuesta la veremos el cada vez más cercano 5 de junio.

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