Son necesarias las precampañas?

El Kiosko

Opinión por Héctor Garcés

La respuesta es rotunda: No. Definitivamente, no son necesarias. Son un artilugio legal para complicar y enredar lo que debería desarrollarse de manera más sencilla y directa: el proceso electoral.

¿Para qué crear un periodo de precampañas si existe un periodo de campaña electoral? Se supone que las precampañas se crearon con una intención: cuando en un partido político se registraban dos o más aspirantes a la candidatura a un cargo de elección popular, por ejemplo, en el caso actual, la gubernatura de Tamaulipas.

Sin embargo, ‘el dedazo’, invención priista, se ha vuelto práctica común en quienes criticaban al partido tricolor: Morena, PAN y MC designaron precandidatos únicos.

Ni de chiste permitieron que varios aspirantes se inscribieran en el periodo de precampañas. ¿Y la democracia interna? ¿Eso qué es? ¡¡¡Por favor!!!

Los aliados del Movimiento de Regeneración Nacional, el PT y el Partido Verde, aceptaron sumisos a quien resultó ungido por la vía de una ‘encuesta’.

Lo mismo sucedió con los aliados de Acción Nacional: el PRI, fragmentado, desarticulado y humillado, vil títere de la gestión estatal blanquiazul, sin memoria de lo que sucedió seis años atrás, aceptó el nombramiento de un virtual candidato único.

¿Los perredistas? Ellos, una especie política en vías de extinción, están felices porque alguien los toma en cuenta en una coalición, cuando significan menos del uno por ciento de la votación total del año pasado.

Si partidos y coaliciones estuvieron de acuerdo en elegir, a nivel interno, un precandidato de unidad, ¿entonces para qué realizar un periodo de precampaña?

Esa es una pregunta que deberían responder las autoridades electorales, el INE y el Ietam, esas que se dicen puras, castas y santas, casi perfectas, cuando existen múltiples evidencias de que no son tan autónomas ni tan confiables como presumen.

¿Por qué lo permiten? Las leyes electorales, por lo menos la estatal, debería ser más clara al respecto: si los partidos políticos y las coaliciones designan a un precandidato único y se niegan -porque eso es lo que sucede en realidad-, se niegan a permitir el registro de más aspirantes, el periodo de precampaña se debería de cancelar. Punto.

Lo que vemos es una vil simulación, una simulación más de la endeble, frágil, disfuncional y caricaturesca democracia tamaulipeca y/o mexicana.

El colmo es que la simulación la ejercen todos: los partidos, los precandidatos, los equipos de precampaña, las autoridades electorales, las ‘elites’ empresariales ligadas al poder político, los gobiernos locales y, por supuesto, el estatal.

Todos, como parte de un sistema, donde se encuentran incluidos los medios de comunicación, las redes sociales (operadas por algoritmos financiados por los grupos de poder) y las empresas encuestadoras, simulan. Con ese contexto, hoy concluyen las precampañas electorales, de acuerdo con lo establecido por el calendario del Instituto Electoral de Tamaulipas (Ietam).

Unas precampañas que, la mera verdad, fueron tan frías, tan gélidas, como el clima que ha prevalecido en las últimas semanas en el estado. Ni siquiera la guerra sucia calentó el ambiente político.

En definitiva, si los partidos políticos insisten en evitar la democracia interna y en favorecer ‘el dedazo’, las precampañas deberían ser canceladas en una futura reforma electoral y, pasar, de manera directa, al periodo de la campaña electoral.

¿Y las candidaturas independientes?

¿Sirven de algo? ¿Representan una opción seria y responsable? Bien sabemos que no.

El experimento realizado en Nuevo León (entidad de experimentos electorales) con ‘El Bronco’, un tipejo que se promocionó como independiente, fue, finalmente, un fiasco, un asco.

Un payaso más, un expriista, que llegó a ser gobernador. Prometió, como tantos otros, un cambio, una transformación. Puro cuento. ‘Choro’ estilo regio.

En la Ley Electoral de Tamaulipas, casi para abrir boca, del artículo 9 al artículo 64, se establecen las reglamentaciones a seguir para quienes aspiran a ser candidato independiente a un cargo de elección popular, ya sea gobernador, alcalde o diputado local. Mucho rollo y pocos candidatos.

Lo que reina en la entidad, como en el resto del país, es, pese a estar maltrecho, un esclerótico sistema de partidos, una partidocracia desacreditada ante los ciudadanos, pero es ‘el sistema’ que impera ante el desinterés de la sociedad por participar a través de la vía de las candidaturas independientes.

Al grano: en Tamaulipas urge una reforma política de fondo, adecuada a la actualidad, que deje de ser una plataforma legal para la simulación.

¡Bomba! Ivonne Ortega se lleva a Rosa Muela a MC

Ivonne Ortega, exgobernadora de Yucatán que vistió la blusa tricolor hasta no hace mucho tiempo para brincar ahora al tono naranja del Movimiento Ciudadano, estuvo ayer en Tampico antes de viajar a Reynosa para el cierre de precampaña del gris Arturo Diez.

La sobrina de Víctor Cervera Pacheco, quien fuera un poderoso e influyente cacique de las tierras yucatecas, llegó al sur de Tamaulipas antes de las 8 de la mañana y, una hora después, llegó al restaurante del Hotel Hotsson.

Lo relevante es con quien llegó: con Rosa Muela, expriista y excandidata de Morena a la alcaldía de Tampico.

Por lo visto, Rosa Muela, integrante de lo que queda del Grupo Compacto todavía encabezado por Fernando Azcárraga López, apuesta al futuro de MC y dice adiós al Movimiento de Regeneración Nacional, partido con el cual, en realidad, nunca estuvo a gusto tras el enfrentamiento sostenido con el excoordinador de los programas sociales federales en Tamaulipas, José Ramón Gómez Leal, mejor conocido como ‘El JR’.

Y ojo, mucho ojo con este movimiento: ‘Los Monrealistas’ pueden estar detrás de esta jugada. No hay que olvidar que Rodolfo González Valderrama, actual delegado del gobierno federal en el estado y amigo del alma del senador Ricardo Monreal, lleva una excelente relación con Fernando Azcárraga y con Gerardo Gómez Ibarra (otro miembro del devaluado ‘Grupo Compacto’, que está a la espera de resucitar tarde o temprano con el color que sea).

A eso hay que añadir el reciente acercamiento político que sostienen en el plano nacional Ricardo Monreal y Dante Delgado, dueño de la franquicia naranja de MC. ¿Qué tal?¿Será que Rosa Muela ya está pensando en el 2024 porteño? ¿Será que Rodolfo González Valderrama también se despedirá de Morena una vez que su compadrito Monreal rompa de manera definitiva con el presidente Andrés Manuel López Obrador?… Todo puede suceder en dos años más… o antes…

Por cierto, Ivonne Ortega estuvo además acompañada por los regidores emecistas Edgar Treviño (un junior bueno para nada impuesto en el Cabildo jaibo por el colmilludo Dante Delgado) y Mauro Reyes, quien desde que cobra sus quincenas en el presupuesto de Ciudad Madero ya camina entre nubes y algodones.

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