La política en los tiempos de la Sociedad Líquida

El Kiosko

Opinión por Héctor Garcés

En los tiempos de la sociedad líquida, en la época en que las relaciones humanas se rigen por la rapidez que exige el consumo desmedido, los compromisos políticos no son duraderos, no son de largo plazo.

Ahora más que nunca, en una era donde la palabra ‘virtual’ describe la manera en que se desarrollan las relaciones humanas, los vínculos políticos, las negociaciones pactadas apenas meses atrás, no tienen garantía de duración. Su caducidad, como tantos productos del capitalismo contemporáneo, puede ser instantánea.

Los pactos se desechan en la siguiente elección, siempre a conveniencia del resultado inmediato, sujetos a las circunstancias.

Es, sin duda, la época en que los políticos mantienen las puertas abiertas en todo momento a fin de escuchar ofertas en ‘el mercado’ electoral, lo que más convenga en el momento, lo que hoy arroje una utilidad, una rentabilidad satisfactoria. Los vínculos políticos, como toda clase de vínculos en la moderna sociedad líquida, se distinguen y se caracterizan por su fragilidad. Se rompen con frecuencia. Se van como el agua entre las manos.

Lo que sucede a nivel global se repite en la convulsa actualidad tamaulipeca y en la disputa por alcanzar el poder en 2022: quienes ayer portaron un color de camiseta política, hoy la desechan y utilizan -literal- una nueva, con otro reluciente color.

¿La ideología del partido? Eso no importa. Ese debate quedó en el pasado. Lo que impera es el pragmatismo, el mercantilismo. La lógica del mercado, pues.

Las relaciones políticas por tanto son laxas, la levedad como esencia. Son relaciones virtuales, como las que se ‘cocinan al vapor’ en las redes sociales. Escurridizas. Hoy están en un lado. Mañana, en otro. Dos días después, pueden regresar al lugar de origen o buscar un nuevo color y cobijo, otro estandarte, otro partido.

Ese comportamiento (festejado por algunos) es uno de los factores de la incertidumbre política que domina el presente. Con pactos tan frágiles, cuya fecha de caducidad es el próximo proceso electoral, las dudas carcomen a los actores políticos. La desconfianza es permanente.

Quienes hoy levantan la mano en señal de respaldo a un candidato, ¿se pondrán la camiseta de otro partido en la siguiente elección? Eso es cada vez más probable.

¿El motivo? Todos se consideran factor de triunfo. Hasta los liderazgos de los municipios más pequeños creen que pueden ser el factor que incline la balanza hacia un lado u otro. Son un micropoder, pero poder al fin.

Bajo esa lógica, piden, exigen, demandan, reclaman. Si sienten que no son correspondidos, si creen que sus peticiones no son satisfechas, se sientan a negociar con otras fuerzas partidistas, con otro candidato. Y cambian de color… aunque no se sabe por cuánto tiempo.

La columna cívica “Pedro J. Méndez” apostó con fuerza por el PAN hace seis años. En 2016, esa estructura territorial de autodefensas se la jugó con éxito con Francisco García Cabeza de Vaca. Algo sucedió en el camino que la relación se rompió.

Ahora, esa columna cívica, con significativa presencia en 7 u 8 municipios que colindan con Ciudad Victoria y con la frontera con el estado de Nuevo León, están del otro lado, apoyan a Morena. Se pintó de guinda.

Otro caso todavía más singular: Habiel Medina Flores llegó a la alcaldía de Soto La Marina con el arrastre de ‘los vientos del cambio’. Su bandera era azul y, además, era un hombre cercano al gobernador Cabeza de Vaca.

Sin embargo, la relación política entre ambos se fracturó. Habiel Medina no pudo buscar su reelección en 2018 y juró desquitarse tarde o temprano. El momento llegó en 2021: negoció con Morena y fue candidato de la 4T a la presidencia municipal.

Una orden de aprehensión le impidió regresar a la alcaldía, pero su hijo, Luis Antonio Medina Jasso, tomó la estafeta y la candidatura petista y morenista. Hoy es el presidente municipal de Soto La Marina, electo de manera democrática.

Pero… en los tiempos de la sociedad líquida, en la era en donde las relaciones políticas son frágiles y no tienen garantía de duración, padre e hijo rompieron con la alianza PT-Morena y, virtualmente, regresaron al PAN para apoyar la candidatura de César Verástegui Ostos.

Los argumentos expuestos por ambos no importan tanto, solo confirman que los tiempos políticos actuales carecen de compromisos de largo plazo, los acuerdos caducan en la siguiente elección.

Así es la política en los tiempos de la sociedad líquida.

Y para cerrar

El alcalde de Tampico, Chucho Nader, arrancará la pavimentación de dos calles hoy por la tarde, una ubicada en la colonia Roma, y otra en la colonia Villa Hermosa.

Después de participar en el proceso interno del PAN para elegir candidato a la gubernatura, Chucho sigue en lo suyo: quiere cumplir con una positiva gestión en su segundo periodo al frente del Ayuntamiento porteño.Por supuesto, también tiene un objetivo político: la senaduría en 2024.

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