Gobierno “abandona” restos humanos de 50 fosas de Colinas de Santa Fe

Crédito: María Fernanda Ruiz/ Narrativas de la Ausencia

Rodrigo Soberanes / La Marea

Las mamás de las personas desaparecidas en Veracruz encontraron por sus propios medios el cementerio clandestino más grande que se haya descubierto en México y le indicaron a las autoridades dónde excavar.

Pero llevan más de cinco años esperando que las instituciones analicen los restos humanos y les digan quiénes son las aproximadamente 150 personas enterradas en 50 de las fosas múltiples halladas en ese entierro masivo, ubicado en el predio llamado Colinas de Santa Fe, en la periferia de la ciudad de Veracruz.

Tres mamás de jóvenes desaparecidos que han protagonizado la búsqueda de cuerpos en parajes de Veracruz hablaron con La Marea sobre lo que representa para ellas haber realizado un trabajo que correspondía a las autoridades y llevar años esperando a que les digan quiénes son las personas que encontraron.

“Es un trabajo que ya se hizo completo y ellos han demorado”, dice Lucía Díaz Geano, integrante del Colectivo Solecito de Veracruz, el grupo de mujeres que busca y encuentra fosas clandestinas en la entidad desde 2016, entre ellas Colinas de Santa Fe, donde se calcula fueron exhumados 302 cuerpos.

A más de cinco años del hallazgo del megacementerio clandestino, la dilación en el procesamiento de 50 de las fosas se siente como una desgracia nueva, como “una tragedia aparte”, dice Lucía Díaz, quien busca a su hijo desde 2013.

“Cuando entramos a Colinas de Santa Fe pedimos la ayuda de la entonces Policía Científica de la Policía Federal (hoy Guardia Nacional). Hemos tenido reuniones con los encargados que quedaron y nos dicen que ellos trabajan a toda la república y no se han dado tiempo para esas 50 fosas”, dice Rosalía Castro, que busca a su hijo desde 2011 y es integrante también del Colectivo Solecito.

“Son muchos años y (las 50 fosas múltiples) no las han tocado para nada, no le han sacado el ADN a 150 personas o más. Hay un gran rezago en identificación forense pero el trabajo de nosotros es seguir empujando esto porque no podemos quedarnos sin pedir que se realicen los ADN de esas 50 fosas”, agrega.

Edna Dolores Rosas, familiar de una persona desaparecida, tiene también un largo recorrido en la búsqueda de personas y en el activismo. Ella explica que desde que la Policía Federal pasó a ser parte de la Guardia Nacional las familias no tienen siquiera a quién preguntar cómo van los procesos de reconocimientos de cuerpos humanos.

“Los pendientes son espantosos. Es inconcebible que no pongan todo el empeño. De las fosas sacaron todo y no se han procesado. No nos dicen cuál es el estatus ni nos dan datos. Es una situación muy incierta porque no se sabe quién está a cargo”.

Edna Dolores Rosas, buscadora.

Ya rebasada la mitad del actual gobierno federal y con innumerables reuniones con autoridades en actos protocolarios donde les han hecho promesas de toda índole, la señora Edna siente que el tema de las desapariciones y el reconocimiento de los restos hallados en entierros clandestinos no se ha abordado con la energía que ellas sí han puesto para realizar las búsquedas.

“El interés auténtico por resolver la problemática no existe. Todavía no llega la voluntad política para resolver este tema y buscar a los culpables. Así hemos vivido durante muchos años”.

“Aberrante”, “espantoso” son palabras que -en voz de la señora Edna- describen la inacción de las autoridades para cumplir con su deber en el reconocimiento de los restos humanos hallados por las madres de desaparecidos.

“Es espantosísimo que sean las propias madres las que tengan que buscar a sus hijos. Es aberrante, eso no debería de existir. Ningún gobierno debería permitir eso. Solamente están sacando restos, pero no respuestas. ¿Quién fue, qué grupo criminal?”, se pregunta.

Lucía Díaz califica la dilación de las autoridades como “una tragedia aparte” de la que ya viven por la ausencia de sus familiares.

“Ya no responden a nadie, ¡A nadie! Desde que cambiaron a la Guardia Nacional. La comunicación se cerró totalmente. Están dejando el trabajo incompleto, es una tragedia”.

Lucía Díaz, buscadora.

Agrega:

“Lo más importante es que hagan las identificaciones, ¡Que las hagan! ¿Qué ganamos nosotras con sacar (restos humanos) si ellos no hacen lo que tienen que hacer?  Es un dilema porque no se pueden quedar ahí, sería dejarlos en el abandono. Es una situación muy complicada”.

El trabajo de búsqueda en Colinas de Santa Fe concluyó en agosto de 2019 cuando las madres buscadoras declararon “cerrado” el lugar. Desde ese momento se contaban 298 cráneos y 22 mil 500 restos humanos en total. Actualmente tienen 302 restos de personas que han sido procesados.

Faltan alrededor de 150 más, que hallaron dentro de las 50 fosas múltiples que no han sido procesadas desde entonces.

La Marea contactó con las áreas de Comunicación Social de la Fiscalía de Veracruz y de la Guardia Nacional para plantear las preguntas que se hacen las mamás de desaparecidos. Hasta el momento de esta publicación no han sido atendidas las solicitudes de información.

“Son tesoros que hemos rescatado de la clandestinidad de los perpetradores y los hemos sacado a la luz para que las autoridades hagan lo propio. Nosotros les hacemos casi todo el trabajo, ellos solo tienen que hacer lo legal, como es el (reconocimiento) de ADN. Ahí nosotras no podemos intervenir, solo estar pidiendo que nos digan cómo van los casos. Nosotras en Colinas estuvimos tres años. Ninguna dependencia hubiera aguantado tres años. Nosotras lo hicimos con recursos propios. No es posible que tengan detenido tanto trabajo y tanto esfuerzo”, concluye Rosalía Castro.

Deja un comentario

Related Posts
Leer más

54 migrantes muertos en el más grave accidente registrado en Chiapas

El tráiler con 159 personas migrantes provenientes principalmente de Guatemala volcó en una curva; 54 personas murieron y 105 sobrevivieron, aunque tienen diversas heridas, algunas de gravedad. La política migratoria militarizada por parte del gobierno mexicano obliga a las personas migrantes a tomar rutas peligrosas, denuncian organizaciones.
Leer más

Desplazamiento en la Montaña de Guerrero

La violencia institucional es más encarnizada con los pueblos indígenas, por el despojo de sus tierras, la inseguridad y la falta de servicios básicos. La pandemia de covid-19 puso al descubierto que la pobreza ha golpeado más a las comunidades indígenas.
A %d blogueros les gusta esto: