Política de seguridad: fallan sus resultados, “aciertan” sus imágenes

Crédito: Gobierno de México

Ruta crítica

Opinión por Ernesto López Portillo (@ErnestoLPV)

Desde todas partes llega al Programa de Seguridad Ciudadana (PSC) de la Ibero CDMX la misma pregunta: ¿por qué se prolonga la misma política de seguridad que no construye, precisamente, seguridad para la inmensa mayoría de la gente? En una conferencia que acabo de impartir, insistí que los fenómenos sociales tal vez pueden ser mejor interpretados, no a partir de lo que los discursos formales asociados prometen, sino observando las prácticas que los construyen todos los días. Aplicado a la seguridad, la pregunta más útil no es por qué la política de seguridad no cumple lo que formalmente promete, sino qué es lo sí cumple.

Si pasan y pasan los años y las violencias y la delincuencia se prolongan incluso con expresiones atroces cotidianas, como la desaparición de al menos 6 personas al día, y con todo las políticas de seguridad repiten y repiten las mismas ofertas que prácticamente nunca cumplen, entonces las preguntas deben ir más allá del análisis de los resultados.

Ya sabe la gente que el resultado prometido no llegará; es más, el PSC invitará a un equipo de investigación a presentar resultados de una investigación donde la mayoría contestó que tampoco espera que esos resultados llegarán a futuro. Pero, contrario a cualquier expectativa racional, no emerge presión política ni social suficientes para empujar a un cambio auténtico de la política de seguridad.

El aparente sinsentido se agudiza cuando la evidencia empírica confirma que puede haber personas gobernando que merecen apoyo popular mayoritario, aún si sus gobiernos son reprobados en seguridad, tema que además está colocado en la más alta preocupación de la gente desde hace al menos década y media en la inmensa mayoría del país.

Así que la cosa no cuadra si seguimos tratando de entender todo esto por la vía de una valoración racional de los resultados. ¿Y si dejamos de mirar los resultados y mejor analizamos las imágenes de la política de seguridad?

Veamos un poco la manera como pensamos. “Hay quienes sostienen que las buenas ideas provienen de la inspiración, o incluso de la intuición, mientras que otros creen que surgen de un análisis sistemático. Según el premio nobel Daniel Kahneman (2011), ambas opiniones son correctas. La gente piensa de las dos maneras, a menudo al mismo tiempo. Una de estas formas de pensar es rápida y la otra lenta, y están controladas por partes distintas del cerebro: lo que los psicólogos llaman ‘sistema I’ y ‘sistema II’. El sistema I es automático y simple; no se tiene la sensación de estar controlando el proceso de pensamiento. El sistema II es complejo y metódico; requiere concentración y, muchas veces, cálculos”.

Si es verdad que muy pocas personas están enfocadas en el cálculo metódico de los resultados de la política de seguridad, en qué está enfocada la mayoría; ¿acaso domina un proceso automático y simple cuyos resortes están en las imágenes que esa política logra imponer?

El lingüista y científico cognitivo George Lakoff puede ayudar a responder esto, cuando habla de la “metáfora de la seguridad como contención”. En su libro No pienses en un elefante, Lakoff analiza “el poder de las imágenes y su origen”. Refiriéndose al ataque terrorista que derribó el World Trade Center de Nueva York, explica que las imágenes que vemos activan reacciones personales que son asociadas como metáforas. La caída de las torres activó varias metáforas; una de ellas, la del fin del control: “el derrumbe de las torres supuso la pérdida de control de poder”. El recurso político principal que organizó la respuesta de Estados Unidos al ataque fue la seguridad nacional, misma que funciona como una potente metáfora de contención.

Apenas escribí en este mismo espacio que la política de seguridad respira desde su propio fracaso. Lakoff explica que la falla de la política de seguridad que permitió el ataque terrorista no debilitó, más bien fortaleció la metáfora de contención, dando paso al endurecimiento de la misma política de seguridad que había fallado. Le llama “ventaja conservadora” a la postura política que logró el consenso a favor del castigo y la venganza.

Acaso todo esto nos sirve para confirmar que por la vía del pensamiento racional jamás derribaremos en México esta política de seguridad fallida, precisamente porque domina una reacción masiva e intuitiva que se ancla a favor de la mano dura, hoy representada principalmente por la militarización de la seguridad.

En síntesis, la política de seguridad fallida se reproduce gracias a su potencia simbólica de contención, a través de imágenes que son creíbles desde asociaciones personales subjetivas y automáticas; lo de menos son sus resultados, según esta hipótesis.

Mientras la narrativa de contención domine, una y mil investigaciones con la mejor evidencia de la crisis de las violencias jamás moverán lo suficiente los soportes político y social de esa política. La disputa estaría entonces en la dimensión simbólica, en el lenguaje, en las imágenes. ¿Cómo lograr que el pensamiento automático mayoritario asocie la preferencia hacia una alternativa de seguridad? En eso estamos.

Ernesto López Portillo. Coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de la Universidad Iberoamericana. Fundó y dirigió el Instituto para la Seguridad y la Democracia -Insyde- (2003-2016). Ashoka Fellow.+Derechos+Seguridad+Derechos.

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