La madre, la activista, ‘la civil’

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Opinión por Héctor Garcés

Miriam Elizabeth Rodríguez Martínez era su nombre, hoy inscrito en una placa de bronce en la plaza principal de San Fernando, esa población que simboliza la absurda y cruel violencia generada por las organizaciones criminales del narcotráfico.

Activista, mujer defensora de los derechos humanos de las víctimas de delitos, pero ante todo madre de una hija que fue secuestrada y asesinada en enero de 2012 en esa tierra salpicada por la sangre de docenas, cientos, quizás miles de inocentes, desaparecidos sin dejar rastro, al final estadística en un estado, en un país carcomido por la inseguridad.

Miriam Rodríguez era madre de Karen Alejandra, una jovencita de 20 años de edad, una chica que un día ya no regresó a casa tras ser víctima de un secuestro. Su madre, su padre, nunca más la volverían a ver con vida. La pesadilla, la tragedia comenzaba para esa familia.Mujer de carácter, aguerrida hasta el último momento, con la exigencia de buscar justicia Miriam Rodríguez emprendió la más titánica tarea de su vida: localizar a su hija.

Dos años después, la encontró muerta, en realidad solo encontró algunos restos, en una de las tantas fosas clandestinas de ese territorio maldito, minado por la delincuencia, llamado San Fernando.

Para Miriam Rodríguez su tarea en la vida no terminó ahí, sino que fue más allá: fue por los secuestradores y asesinos de su hija. Hizo lo que parecía imposible en un México con hambre y sed de justicia: detuvo a una decena de los criminales.

Algunos de ellos ya ni siquiera se dedicaban a la delincuencia: uno era taxista, otro vendía flores en uno de los puentes internacionales de la frontera. Una más, sí, una mujer, era niñera. Insólito: una ex plagiaria se dedicaba a cuidar niños.

Alguien más de esos delincuentes, arrepentido de sus pecados, de sus horrorosos crímenes, se había convertido al cristianismo, en busca, tal vez, del perdón, del olvido o, simplemente, de tratar de conciliar el sueño, de borrar su oscuro pasado. La activista lo investigó, lo encontró y lo aprehendió.

Al vendedor de flores, Miriam Rodríguez lo detuvo como en las series de televisión policiacas: corriendo tras él, con pistola en mano, entre la multitud. Lo alcanzó a jalar de la camiseta para frenar su carrera y le apuntó con su arma. Tuvo que esperar una hora para que llegara la Policía y se llevara a prisión a ese plagiario y asesino, integrante de una banda de secuestradores que mató a su hija Karen Alejandra.

Por su fuerza, por su determinación, por su entrega, por su inteligencia, Miriam se hizo célebre entre los activistas que buscan a sus familiares desaparecidos, víctimas de la violencia perpetrada por los grupos del crimen organizado a nivel nacional.

Sin embargo, sabía que había hecho lo que nadie hace en Tamaulipas y en México: desafiar a la delincuencia, a uno de los cárteles. Sabía que su vida corría peligro. Sabía que sus horas podrían estar contadas. Pidió protección una y otra vez. A cambio le dieron un simple ‘botón de pánico’.

De manera cruel y alevosa, los criminales también juegan con los simbolismos: el 10 de mayo, justo el Día de las Madres de 2017, la activista Miriam Rodríguez fue asesinada afuera de su casa, en San Fernando. Fue acribillada con 12 disparos de grueso calibre.

Aguerrida, tenaz, resistió hasta donde su cuerpo pudo: camino al hospital, falleció. La tragedia, la odisea se consumaba: madre e hija asesinadas por la delincuencia organizada. La fatalidad.

El recuerdo de Miriam Rodríguez ahora va más allá de una placa de bronce en la plaza principal de San Fernando: la activista inspiró ‘La Civil’, una película dirigida por Teodora Ana Mihai, nacida en Rumania; con un guion del joven novelista Habacuc Antonio De Rosario, quien vivió en Reynosa. Como protagonista del filme actúa Arcelia Ramírez, fiel representante de la mujer mexicana y de eso que a principios de los noventas denominaron ‘el nuevo cine’. 

Exhibida en días recientes en el Festival de Cannes, en Francia, ‘La Civil’ fue elogiada por la crítica y recibió 8 minutos de aplausos tras su presentación.

La película lleva ese nombre, ‘La Civil’, porque así era conocida la señora Miriam Rodríguez entre los militares, los marinos y los policías. Miriam, la activista, la civil, ahora es un símbolo, un mensaje cinematográfico de aliento para otras madres que han sufrido la desaparición y la muerte de sus hijos por culpa de la estúpida violencia.

Más allá de los elogios y las críticas positivas de los expertos, la película debe ser vista con la mirada que penetra y expone la agobiante y violenta realidad de México, un país de miles de muertos y desaparecidos, un país plagado de la sangre de víctimas inocentes.Un país, como diría el asesinado Luis Donaldo Colosio, que tiene hambre y sed de justicia.

Tampico, una de las ciudades con menor percepción de inseguridad

Este es el resultado de la encuesta nacional de seguridad pública urbana aplicada en junio de este año por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI): Tampico se encuentra en el segundo lugar de las ciudades con menor percepción de inseguridad a nivel nacional.

Tampico solo se encuentra por debajo de la emblemática San Pedro Garza García, Nuevo León; y por encima de Los Cabos, Baja California Sur; San Nicolás de los Garza, Nuevo León; Mérida, Yucatán; y Saltillo, Coahuila.

La ciudad de las jaibas y los cocodrilos registra un ambiente de seguridad producto a la colaboración y coordinación realizada entre las distintas autoridades, las que dialogan además con los representantes de los diversos sectores sociales en la mesa ciudadana de seguridad pública.

Uno de los ejemplos de la recuperación del espacio público que estimula la convivencia social es, sin duda, el exitoso Mega Proyecto Turístico que construyeron el gobierno del estado y la administración municipal en los terrenos de la Laguna del Carpintero.

La asistencia de miles de personas todos los días, desde temprana hora, en especial los fines de semana, es una prueba de que algo se está haciendo bien en el sur de Tamaulipas.

Américo Villarreal y Erasmo González Robledo se reúnen en Victoria

Quienes se sentaron a dialogar ayer en Ciudad Victoria fueron el senador Américo Villarreal Anaya y el diputado federal Erasmo González Robledo, ambos militantes del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

El punto de encuentro fue la casa de gestoría del presidente de la Comisión de Salud del Senado de la República. ¿Temas abordados? Se desconoce, pero es lógico que el 2022 haya salido a relucir una vez que el legislador maderense volvió a levantar la mano.

Por cierto, Erasmo González Robledo también se reunió, junto con el alcalde electo de Altamira, Armando Martínez Manríquez, con los delegados federales de Gobernación, de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Y parar cerrar

Tres gobiernos de distintos colores, PAN, PRI y Morena, no han podido solucionar el agudo problema de la inseguridad y la violencia perpetrada por los grupos del crimen organizado en vastas regiones del país. ¿Algún día se recuperará la paz y la tranquilidad de otros tiempos?

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