Alcaldes de la 4T van por las Comapas

El Kiosko 

Opinión por Héctor Garcés

Los alcaldes electos de Morena que ganaron en los principales municipios de Tamaulipas van por el control administrativo y operativo de las Comisiones Municipales de Agua Potable y Alcantarillado, las Comapas.

Bajo el amparo de los artículos 115 de la Constitución Mexicana y 170 del Código Municipal del Estado de Tamaulipas, los presidentes municipales morenistas que tomarán protesta a partir del primero de octubre de este año van por el manejo financiero de las Comapas.

Ambos artículos establecen que una de las funciones y uno de los servicios públicos que tendrán a su cargo los municipios es el ‘agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales’.

Con base a la ley, los presidentes municipales electos morenistas le quitarán el control administrativo y financiero de las Comapas al gobierno del estado, el cual, desde la época del sistema político priista, opera estos organismos y aprovecha al máximo el flujo diario de ingresos y la distribución de los recursos.

En una entrevista que concedió al programa Sin Reservas, del Canal 10.1, Armando Martínez Manríquez, alcalde electo de Altamira, mencionó que, conforme a la reglamentación, asumirá el papel de presidente del Consejo de Administración de la Comapa de Altamira ‘sin permitir que haya injerencia externa’ y aseguró que estará en todas las reuniones.

Armando Martínez anunció una acción que planteará para iniciar la transformación de ese organismo: ‘Voy a proponerle al Consejo de Administración a quién va a ser el gerente general de la Comapa y lo primero que tendrá que cumplir, el primer requisito que tendrá que cumplir es que viva, que radique en el municipio; número uno, que viva en el municipio’.

‘Número dos: que cubra todo lo que dice la ley, todos los requisitos que establece la ley de agua del estado de Tamaulipas, debe tener cinco años de experiencia, que así lo marca la ley, en temas de agua potable, alcantarillado, en tratamiento de aguas residuales, en uso y destino de las mismas, o sea, debe cumplir perfectamente los requisitos que marca la ley, porque si no estaríamos actuando en ilegalidades’, señaló el alcalde electo de Altamira.

En otras palabras, el tampiqueño Raúl Manzur dejaría de ser el gerente general de la Comapa de Altamira, una vez que la nueva administración municipal asuma el control administrativo y operativo del organismo que en la actualidad está en manos del gobierno estatal.

Además, Armando Martínez comentó que reducirá drásticamente los sueldos y las compensaciones que cobran los funcionarios de alto nivel de la Comapa de Altamira, ya que una de las prioridades de su gobierno será la aplicación de la austeridad enarbolada por la Cuarta Transformación.

Antes de cualquier futura acción, el alcalde electo pide al actual Cabildo que revierta el acuerdo con el que se cedió la administración y la operación de la Comapa altamirense al gobierno del estado, algo que, reitera, está fuera de la legalidad.

En caso que el Cabildo no revierta ese acuerdo, como quiera lo cancelará la administración municipal que encabezará Armando Martínez a partir del primero de octubre. Eso es un hecho: la Comapa pasará a las manos del Ayuntamiento, tal como lo dicta la Constitución mexicana y el Código Municipal del Estado de Tamaulipas.

Esto también lo tienen contemplado los alcaldes electos morenistas que ganaron en Nuevo Laredo, Matamoros y Ciudad Victoria (se hizo en Reynosa), ya que quieren, de entrada, tener un control directo de las Comapas, pero también con la intención de poner un hasta aquí y un freno a la abundante ‘caja chica’ que representan estos organismos para el gobierno estatal.

La medida adquirirá una especial relevancia y significado rumbo al proceso electoral de 2022, cuando se dispute la gubernatura de Tamaulipas. Muchas versiones indican que de ahí, de las Comapas, fluyen recursos para financiar las campañas electorales.

En ese contexto, la elección del próximo año será crucial para el partido en el poder estatal y, por tanto, desde los principales municipios, ahora en poder del Movimiento de Regeneración Nacional, tratarán de cerrar esa estratégica llave económica.

Otra historia se escribirá además a partir de que Morena detente la mayoría del Congreso del Estado a partir del primero de octubre: buena parte de las investigaciones y auditorías se centrarán en las Comapas, sobre todo en la relación que sostienen con proveedores que han sido privilegiados con millonarios contratos.

El PAN estatal está muy molesto con Ciro Hernández

Pues resulta que Ciro Hernández, ex candidato del PAN a la alcaldía de Altamira, no impugnó el resultado electoral que favoreció a Armando Martínez, ganador de la jornada del 6 de junio y hoy alcalde electo.

Esa decisión, por supuesto, fue muy bien recibida por los morenistas, ya que quieren enfocarse de lleno a los programas y acciones que instrumentarán como gobierno local a partir del primero de octubre y dejar de lado las distracciones legales.

Sin embargo, donde montaron en cólera y pusieron ‘el grito en el cielo’ fue en el comité estatal del PAN. La dirigencia blanquiazul está muy molesta con Ciro Hernández, ya que no obedeció la instrucción que le giraron desde la capital del estado, que era muy sencilla: impugnar.

¿Por qué no impugnó Ciro? Esa es la pregunta que se hacen los panistas tanto en Altamira como en Ciudad Victoria. Algunos creen que, tal como acostumbra, el ex candidato ya volvió a dar un nuevo y repentino brinco político, ahora con el fin de quedar bien con quien cree que ganará la elección de la gubernatura.

¿Qué dirán de esa decisión aquellos ex alcaldes y ex diputados locales (abiertos operadores del PRIAN) que hablaban de traiciones -con nombres y apellidos- en la elección municipal del pasado 6 de junio? ¿Esos ex alcaldes y ex diputados locales no van a cuestionar a Ciro Hernández, a quien le apostaron todo el capital político que tenían?

Rodolfo González Valderrama y la hora de las definiciones 

Para que quede claro: el evento de la unidad convocado por Rodolfo González Valderrama no fue pospuesto por la ‘alerta sanitaria’, sino por una ‘alerta política’ decretada desde la Ciudad de México: ‘Los Monrealistas’ quieren llevar agua a su molino en el 2022 de Tamaulipas.

El problema para el director general de RTC es que el 2022 tamaulipeco ya se le revolvió con el 2024 de la sucesión presidencial, futuro escenario donde su amigo, el senador Ricardo Monreal, quiere, a toda costa, ser candidato para llegar a Palacio Nacional.

Tarde o temprano, el sociólogo tampiqueño deberá tomar una decisión: ser leal al presidente Andrés Manuel López Obrador y su proyecto de nación (lo que incluye Tamaulipas) o jugársela hasta donde tope con su cuate Ricardo Monreal, dueño y cacique de Zacatecas.

Este tema dará para mucho en las semanas por venir… ya que la hora de las definiciones llegará implacable para Rodolfo González Valderrama.

UIF detecta dinero de empresas tamaulipecas en elección potosina

Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) trae de encargo al gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca. No lo suelta. 

Durante el foro Derechos Políticos, Electorales y Máxima Publicidad, organizado por el Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública, Protección de Datos Personales y Rendición de Cuentas de la Ciudad de México, el funcionario federal reveló que ’empresas fachadas’ de origen tamaulipeco habrían aportado recursos a una campaña de la pasada contienda por la gubernatura de San Luis Potosí. 

Esas ’empresas fachadas’, señaló el titular de la UIF, estarían vinculadas con el gobernador tamaulipeco, Francisco García Cabeza de Vaca. ¿A quién se destinaron los recursos? No lo dijo, pero, en su momento, tanto Morena como el Partido Verde, acusaron al panista Octavio Pedroza Gaitán, candidato de la alianza ‘Sí por San Luis’, de recibir recursos económicos desde Tamaulipas.

Ya veremos en qué termina esta nueva investigación de la Unidad de Inteligencia Financiera que tiene en la mira al mandatario estatal, pero es notorio que Santiago Nieto lo tiene bajo lupa.

Y para cerrar

Para tenerlo bien presente, de aquí al 2022: Oscar Almaraz tampoco ganó en Ciudad Victoria en la elección de 2018, en su fallido intento por reelegirse como alcalde. En esa ocasión, siendo todavía militante priista, perdió frente a Xicoténcatl González Uresti, hoy odiado por prácticamente todos los victorenses.

En la elección del 6 de junio, aunque ganó la diputación federal del Quinto Distrito, Oscar Almaraz perdió en la cabecera, es decir, en Ciudad Victoria, frente a la joven promesa de la política, Gerardo Illoldi, aspirante de la coalición PVEM, PT y Morena.

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