El desastre que nunca se fue

Por Reyna Campuzano

Con todo el tema electoral y con un estado totalmente politizado y polarizado por la situación del desaforado gobernador de Tamaulipas, es preciso no olvidar a una de las dependencias estatales con mayores problemas: la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET).

Entre el magisterio, hemos sido testigos de cómo la SET ha tomado ya un papel político en el proceso electoral. Sus funcionarios de primer nivel encabezados por Mario Gómez Monroy, secretario de esa dependencia, han realizado eventos políticos casi a diario, incluidos los fines de semana, en donde convocan a través de su estructura a trabajadores de la educación, muchas veces presionados solicitando evidencias de su asistencia a dichos eventos en donde se presentan los candidatos del Partido Acción Nacional (PAN) del municipio en turno que visiten y que lejos de hacer propuestas educativas, se dedican a hablar mal del gobierno federal.

Nada de esto tendría quizá algo de malo, sin embargo, cuando vemos la realidad, resulta que la SET continua con un caos en lo que verdaderamente deberían enfocarse: en el trabajo administrativo y de solución a las distintas problemáticas que se han ido acumulando conforme se dedican más a lo político que a lo educativo. En últimos meses se ha visto un desorden y falta de atención en diversos tramites por parte de las autoridades educativas de alto nivel.

El desorden comenzó a ser más notorio cuando al darse a conocer los procesos de promoción y de cambios de centros de trabajo a los cuales tienen derecho los trabajadores de la educación y para los que la SET debe facilitar documentación y habilitar enlaces para inscribirse a dichos procesos. El generar una simple constancia de trabajo, resultó ser toda una odisea para los maestros, quienes por semanas batallaron para que la SET generara este documento, causando estrés y desesperación al acercarse a las fechas de cierre. Una simple constancia destapó la cloaca que existe en el departamento de planeación en donde despacha como subsecretario el maestro Francisco “Kiko” Elizondo. Aquí se demostró que la SET no tiene actualizadas los datos y documentos de los maestros, un trabajo que es básico en sus funciones administrativas y que al no estar actualizados genera problemas laborales mas grandes entre el magisterio. Para colmo de males, la SET todavía se atrevió a presumir su plataforma de descarga de documentos, lo cual provocó enojo y burlas al ser esta plataforma todo, menos funcional. Ya ni se diga el dar atención telefónica la cual brillo por su ausencia.

Pero ahí no paró todo. Posteriormente viene el realizar la Declaración patrimonial en donde la SET por enésima ocasión fue un desastre al dar información incorrecta a los trabajadores, hasta llegar al punto de ni siquiera asesorar al respecto tal y como le correspondía. A la fecha se continúa batallando ya que al igual que con una constancia de trabajo, no son capaces de generar una firma electrónica usando como excusa la cantidad de solicitudes, lo que demuestra que no tienen la capacidad tecnológica para este tipo de tramites. Afortunadamente para este trámite de la declaración patrimonial, los maestros muy organizados, se dedicaron a buscar información y asesorarse de manera externa. El compañerismo para sacar avante este trámite ha resultado magnifico y de aplaudirse. Las redes magisteriales han sido el escaparate para ayudarnos mutuamente. La SET se tiró a la hamaca en su responsabilidad.

A todo lo anterior sumemos que se han vuelto a acumular la falta de pago de contratos e interinatos, la increíble falta de respeto a los maestros con una larga trayectoria educativa de 30 años a los que desde el 2020 y a la fecha no les entregaron la medalla “Rafael Ramírez”, entre otras cosas. La SET no ha dejado de ser la dependencia desordenada para lo que le toca. Pero, ¿Qué tal para la política?

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