“Han sido días de muchas complicaciones”: Luis Donaldo

Por Julián Javier Hernández

Monterrey, N.L.- Hace seis años, Luis Donaldo Colosio Riojas pasaba los días en su despacho jurídico. En una entrevista, le dijo a Denise Maerker que no tenía “vocación formada” como político.

En 2007, de hecho, soñaba más con escenarios artísticos que con mítines. Se presentó a una audición para el concurso de canto American Idol Latinoamérica; llegó precedido de experiencias en grupos musicales de la escuela. Pero el joven desentonó y fue eliminado de la competencia.

A cada cambio, a cada giro, Colosio Riojas ha sabido adaptarse y sacar fuerzas para seguir. Esto, probablemente, le viene de su madre, Diana Laura Riojas.

Originaria de Nueva Rosita, Coahuila, ella creció y se formó en Monterrey, Nuevo León; era, pues, regiomontana por los cuatro costados. A los 12 años, vio morir de un infarto a su papá, el señor Rodrigo Riojas. La joven apoyó entonces a su mamá para mantener unida a la familia junto a sus tres hermanas y su hermano varón.

Alegre y sociable, Diana Laura pasó los años siguientes con cierta tranquilidad. Poco antes de mudarse a la Ciudad de México a estudiar economía, su hermana mayor, Hilda Elisa, perdió a su marido; era la segunda viuda de las mujeres Riojas. Esto la llevó a jurar que nunca se casaría.

Diana Laura se enfocó en sus planes y cursó con esmero sus estudios en la Universidad Anáhuac; guardaba en mente su radical juramento, pero el corazón actuó por su cuenta: conoció al profesor de Macroeconomía, Luis Donaldo Colosio Murrieta, y la historia cambió.

Los años siguientes fueron agitados para Diana Laura: casamiento con Luis Donaldo, un hijo, una hija, reconocimiento, labor social, asesinato de su esposo (candidato a la Presidencia) y, al fin, su propia muerte por cáncer. En cada etapa mostró carácter para atemperar los daños y dejar en paz a los suyos.

Ese carácter para sortear obstáculos está presente de muchas formas en Luis Donaldo Colosio Riojas. Abogado, melómano, padre, esposo, se ha metido ahora en la carrera a la alcaldía de Monterrey como candidato de Movimiento Ciudadano.

El miércoles 5 de mayo se ha reunido con empresarios de la zona comercial Morelos. La cita ha tenido lugar en el Hotel Ancira, un elegante edificio de estilo francés, símbolo del centro de Monterrey. Luis Donaldo, de 35 años, baja las escaleras acompañado de hombres y mujeres jóvenes, ágiles como gacelas. Él también lo es, pero sus ojos lucen cansados.

“Duermo entre una y dos de la mañana, y me despierto entre seis y seis y media para ir al gimnasio”, dice de sí mismo. “Luis Donaldo casi no duerme”. Ríe, y su risa traspasa el cubrebocas negro que usa.

Está eufórico, optimista y sigue atento los comentarios a su alrededor. Cuando quiere hablar lo interrumpe un hombre vestido con uniforme de trabajo para saludarlo de mano. Luego retoma la conversación y se le acerca una mujer mayor, una abuela quizás, y se toma una selfie con él. Todos estos incidentes dan la impresión de una campaña feliz y en línea recta. Pero, como todo, es solo una impresión.

“Siempre está ese sentimiento de ‘¿Cómo va a responder la gente?’, ‘¿cómo va a salir la campaña en plena pandemia?’”. Colosio Riojas ya conoce la victoria: en 2018 fue electo diputado por el IV distrito local de Nuevo León. Para él son glorias pasadas. Ahora debe convencer a un electorado mayor, de poco más de 943 mil personas, y conectar con la cultura de la segunda ciudad más importante del país (IMCO, Índice de Competitividad Urbana 2020). La experiencia, reconoce, ha sido difícil.

“Han sido días de mucho trabajo, de muchas complicaciones. Una campaña es la administración del caos”. Hace un balance de aciertos y errores de sus primeras semanas y, mientras discurre, parpadea como para aclarar sus pensamientos. “He tenido que hacer cambios en el equipo. Es siempre necesario no enquistarse con una persona en una función específica, sino ver y aprovechar el potencial que tiene esa persona y redistribuirla a esa área para poder tener un mejor desempeño”.

Pese a todo, la gente lo ha recibido favorablemente y lo ubica en el primer lugar de las preferencias según algunos sondeos, como el del periódico El Norte, con 41 por ciento de las intenciones. Para evitar sorpresas, quiere redoblar el paso en las próximas semanas, reforzar la propuesta. Pero, ¿de verdad necesita mejorar el mensaje, el plan de trabajo? ¿Se muestran competitivos o amenazantes los otros candidatos? ¿Acaso tienen nivel para remontar y ganar? Al contrario: faltan ideas. Sin particularizar, acepta que hay bajos perfiles en esta elección. “No solamente son mediocres sino que también nos dan vergüenza. Hay muy pocos contendientes que sí están exhibiendo una campaña de propuesta, a la altura. Pero tenemos pillos de primera que no saben ganar sin hacer trampa”. Nuevo León, una tierra orgullosa de estar en los primeros planos, parece adolecer de líderes políticos. “No es el nivel suficiente y, sobre todo, lo hemos visto desde hace un año o año y medio: guerra sucia, descalificaciones. Para eso necesitamos que nuestros liderazgos, o quienes pretendan ejercer un liderazgo, realmente lo hagan a cabalidad”.

El viento que mueve a este abogado de 35 años es la familia: su esposa, María de la Luz; quien lo acompaña en recorridos y caminatas; su hijo, Luis Donaldo, y su hija, María Emilia, a quienes despierta cada mañana para sus clases en línea; y, desde luego, sus tíos y tías, los Colosio y los Riojas. “Han estado pendientes de la campaña, me mandan mensajes de afecto, de apoyo, cosa que aprecio muchísimo”.

¿Alguna llamada de un padrino, de la vieja clase política, acaso algún ex presidente? (se ha sugerido el respaldo de Salinas de Gortari).

“Ahí, no”. Algunas risas han acompañado sus palabras.

La vida es una puerta giratoria que lo mismo sirve para entrar que para salir. Nadie sabe con certeza si llega o se va; Diana Laura Riojas, de joven, juró no desposarse y debió vestirse de novia y criar una familia. Su hijo, Luis Donaldo, abrió un bufete jurídico con otros socios para hacerse una carrera de abogado, pero lo invitaron a ser candidato, solo por probar, y ganó. Ahora busca la alcaldía de Monterrey y los pronósticos lo favorecen. ¿Sigue a continuación la presidencia de la República, el sueño incumplido de su papá, Luis Donaldo Colosio Murrieta?

Cuando, en silencio, parece conceder, reflexiona:

“Lo que yo quiero es concentrarme en los siguientes tres años… sería quizás algo muy prematuro” (la puerta del destino gira hacia fuera).

Segundos después, rectifica.

“Siempre existe la posibilidad… hay que definirlo conforme vayamos presentando resultados”.

(Y la puerta, de pronto, gira hacia dentro).

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