Migrantes protestan en puente internacional de Reynosa

El tráfico en el Puente Internacional Hidalgo se detuvo temporalmente debido a la protesta.

Redacción EB

Alrededor de 100 migrantes, entre ellos mujeres y niños, se adentraron en el paso peatonal de la entrada de Reynosa que conduce al puente internacional Hidalgo-Reynosa, lo que provocó un breve cierre.

“Poco después de las 16:00 horas del 19 de abril de 2021, el tráfico en el Puente Internacional Hidalgo se detuvo temporalmente debido a una protesta en el lado mexicano. El tráfico se reanudó sin incidentes unos 20 minutos después”, se lee en un comunicado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos.

“Somos gente trabajadora y humilde. Necesitamos su ayuda para entrar a Estados Unidos con nuestras familias”, decía un cartel que llevaba uno de los migrantes. “Que Dios toque el corazón del presidente Joe Biden. Ayúdanos”, expresaba otro.

“Queremos pasar”, o “queremos cruzar”, coreaba el grupo mientras se agolpaba en la pasarela peatonal del lado mexicano del puente.

Los helicópteros sobrevolaron la zona, la CBP se movilizó en el lado estadounidense del puente y la Guardia Nacional y el Ejército mexicanos patrullaron en las inmediaciones. Aunque, no hay indicios de ninguna interacción violenta.

Protestas similares en el puente internacional tuvieron lugar bajo el régimen del presidente Trump, la más reciente ocurrió en junio del año pasado.

La manifestación del lunes marca la primera vez que los cientos de enviados de vuelta a Reynosa se organizan.

“La delincuencia aquí es peor”
Una de las mujeres que organizó la protesta dijo que la manifestación no llevó días de planificación, sino que se generó casi de manera espontánea.

Ella y su hijo llegaron de Honduras hace dos meses, pero han estado varados en Reynosa después de que no se les permitiera solicitar asilo en Estados Unidos.

Otra mujer -Brenda, de 47 años, de Honduras, que se unió a la protesta- entró en Estados Unidos con su hija y su nieta el viernes. Sólo compartió su nombre de pila para proteger su identidad mientras están en México.

Brenda fue separada y procesada por separado de su hija embarazada de 25 años, y de su nieta de 1 año por la CBP. Todas fueron expulsadas a México, pero sólo Brenda fue devuelta a Reynosa el sábado.

El domingo, Brenda tuvo noticias de su hija. A diferencia de muchos migrantes con niños menores de 6 años que buscan asilo y que son liberados en Estados Unidos, la hija y la nieta de Brenda fueron llevadas y expulsadas de vuelta a Ciudad Juárez, a casi 800 millas de distancia.

“Temo por la seguridad de mi hija”, dijo Brenda.

Brenda trabajaba como maestra desde hacía muchos años en Honduras, pero decidió abandonar su casa y renunciar a su pensión del gobierno cuando se enteró de que su hija embarazada era maltratada y pateada por su marido. Llevaba una copia oficial del informe policial como parte de las pruebas que están dispuestas a utilizar en su caso de asilo, si se les da la oportunidad.

“¿Cómo voy a volver a Honduras?” dijo Brenda, señalando que no tenía a dónde regresar.

Al igual que muchos migrantes expulsados a Reynosa, encontró refugio en la plaza situada a una manzana del puente. La plaza se está transformando lentamente en un campamento, muy parecido al creado en Matamoros bajo la política de Trump de Permanecer en México, o Protocolos de Protección al Migrante.

Las historias de extorsiones y secuestros en la frontera llenan de ansiedad y miedo a Brenda.

Unas lonas cubren los lados de una glorieta en la plaza de Reynosa que decenas de migrantes utilizan como refugio temporal tras ser expulsados de Estados Unidos.

Otro migrante que buscaba entrar en Estados Unidos dijo que se encontró con extorsiones en el puente. Mario, un migrante guatemalteco cuyo nombre real se mantiene en reserva por temor a represalias, dijo que él y un pequeño grupo fueron retenidos por empleados del puente en el lado mexicano. Querían 500 dólares de cada migrante, afirmó.

Mario dijo que si pagaban, los liberarían a los coyotes que podrían llevarlos al otro lado del río. Sin embargo, el revuelo de la protesta provocó su liberación.

“Dicen que en mi país hay mucha delincuencia”, dijo Mario. “Aquí es peor”.

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