El valor de 10 millones de vacunas… Y la rabia que desatan

La vacunación terminó en Nuevo Laredo. Fotografía: Gobierno de México
La vacunación terminó en Nuevo Laredo. Fotografía: Gobierno de México

¿Alguien quiere una aspirina?

Opinión de Alberto Nájar

El dato pasó desapercibido. A mediados de esta semana, la Secretaría de Salud había logrado vacunar a más de diez millones de personas contra el contagio de SARS-Cov-2.

Es un número histórico. Antes, la cantidad más alta de inmunizaciones aplicadas en una sola campaña –es decir, para combatir a una enfermedad específica– fue de 10 millones.

Ocurrió en los años noventa, cuando hubo un rebrote de sarampión en el país, una enfermedad que se creía alejada de los mexicanos. 

En ese entonces se estableció una agresiva estrategia de vacunación, especialmente entre niños menores de cuatro años. 

En poco tiempo se inmunizó a una decena de millones de personas. Era, hasta ese momento, la cifra más alta de dosis aplicadas en la historia del país.

La cifra fue superada. El reporte del 8 de abril indica que se han aplicado diez millones 642 mil 843 vacunas. 

Y es apenas el inicio de una jornada que pretende extenderse a prácticamente todos los habitantes del país, es decir, 120 millones de personas.

Es un desafío enorme, sobre todo para un sistema de salud que, a finales de 2019, meses antes de la pandemia de covid-19, se encontraba virtualmente en ruinas.

Había un déficit de 200 mil médicos. Decenas de hospitales estaban sin terminar y en algunos casos las obras debieron cancelarse, pues empezaron a construirse en pantanos o cañadas, por ejemplo.

Cada año se invertían más de 70 mil millones de pesos para comprar medicinas, pero paradójicamente en los hospitales públicos había escasez permanente de muchos medicamentos.

Más grave aún: al inicio de la pandemia existían unas tres mil camas de terapia intensiva disponibles, y muchas de las que contaban con respirador para atender los casos extremos de la covid-19, eran inútiles.

En ese escenario, con un sistema de salud casi rebasado y con un creciente número de fallecimientos es que se implementó la estrategia nacional de vacunación.

Algo que, hasta ahora, parece rendir frutos a pesar de todas las adversidades. 

Pero estos datos históricos se pierden en el debate de odio, clasismo, insultos y sabotajes contra el programa oficial para controlar la pandemia.

Los opositores al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador siguen concentrados en detener, al costo que sea, su proyecto político.

Era predecible, pues, que la cifra histórica de vacunación se hiciera a un lado. 

Hay razones para la amnesia selectiva. Una de ellas es que, en los hechos, los datos de inmunizaciones destrozan la narrativa de que la estrategia para aplicar las vacunas es incorrecta.

Otra, que explica la oleada de furia, rabia y suciedades de los últimos días, es que su campaña para desacreditar las vacunas y con ello generar oposición al presidente, fracasó.

Eso dicen algunas encuestas, como la de Consulta Mitofsky que a finales de marzo ubicó en 59.6 por ciento el respaldo al presidente.

Se debe, explica la empresa de opinión pública, “a la idea de una vacunación masiva creciente y en general funcionando bien”.

Es decir, millones de personas confían en el programa de López Obrador contra la pandemia. 

Esto enoja a los opositores que apostaron al fracaso de la estrategia, a festinar la muerte de personas contagiadas por covid-19 como estrategia para ganar votos.

Fallaron. La mayoría de las encuestas –inclusive las que ellos mismos patrocinan– señalan que en las elecciones de junio próximo el partido en el gobierno, Morena, ganaría al menos 8 de las 15 gubernaturas en disputa.

Además, tiene amplias posibilidades de conservar la mayoría parlamentaria en la Cámara de Diputados.

Por eso la furia y rabia de estos días. Por ello, ante el fiasco de usar las vacunas como bandera política, ahora se dedican a organizar protestas entre médicos de hospitales privados.

Cuando esto fracase aplicarán otra estrategia, y después rasparán en el fondo del bote de basura para inventar otra.

Al final, sin embargo, se toparán con la realidad. Hay una cifra histórica de personas vacunadas. Muchos mexicanos -electores la mayoría- respaldan la estrategia sanitaria de López Obrador.

Se alejan de los pantanos de rabia y furia, el escenario del debate político hace dos años.

Los deseos de muerte, el hambre y desesperación por un luto extendido que promueven algunos, caminan al fracaso.

Este texto fue publicado originalmente en Pie de Página.

*Alberto Najar. Productor para México y Centroamérica de la cadena británica BBC World Service. Periodista especializado en cobertura de temas sociales como narcotráfico, migración y trata de personas. Editor de En el Camino y presidente de la Red de Periodistas de a Pie.

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