La violencia puede anidar en el corazón de cualquiera: Fernanda Melchor

La escritora presenta Páradais, su más reciente libro, en el cual hace una disección de las microviolencias y el proceso que lleva a las personas a cometer crímenes

Por: Fernando Merino Noriega

A Fernanda Melchor le interesa explorar por qué ocurre un crimen y el proceso en el que las personas van de “de fantasear con cometer un acto violento a ejecutarlo”. Por ello en Páradais, su nueva novela, escribe sobre la forma “en la que dos personajes —Franco Andrade y Polo— se van empujando uno al otro”, y se cuestiona si realmente habrían cometido un acto atroz el uno sin el otro.

En entrevista, Melchor explica que su intención era arrojar luz en ciertos temas relacionados con la violencia que en Temporada de Huracanes (2017) no terminaron de quedar claros, por lo que en Páradais enuncia las características poco conocidas “del deseo y su conexión con la violencia, la obsesión y lo patológico”.

“Era la [novela] que tenía que seguir y la que quería escribir”, asegura. En ella, fiel a su estilo, la escritora explora las microviolencias que terminan en sucesos fatídicos, mediante una dupla protagonista que tiene poco en común:

Franco es rico y está obsesionado con Marián Maroño, una vecina, madre de familia, del lujoso fraccionamiento en el que vive, el cual da nombre a la novela; Polo es pobre, tiene un empleo en ese complejo residencial que desea abandonar con todas sus fuerzas, y aunque su opinión de las mujeres raya en la misoginia no llega al grado de la de Franco.

Para la escritora, es mediante Polo que logra evidenciar distintos aspectos, como la misoginia y el machismo, impregnados en la sociedad mexicana que han sido normalizados; contrario a Franco, cuya visión de las mujeres es totalmente utilitaria y llega al punto de ser una patología sexual, pues aunque dice estar enamorado de su vecina, su deseo es una necesidad absoluta de poseerla.

La violencia que parece aislada
Tras vivir en Puebla, Fernanda Melchor notó que la proliferación de complejos residenciales de lujo era algo que no sólo ocurría en su natal Veracruz 一en especial Boca del Río一, y esta fue la veta literaria para comenzar a escribir. Para Melchor, la violencia también ha tenido un papel muy importante para la construcción de estos desarrollos inmobiliarios.

En Falsa Liebre (2013) el escenario de la novela son los “bajos fondos” de Veracruz y en Temporada de Huracanes es el pueblo perdido de La matosa; en Páradais la escritora quería ubicar la historia en un lugar distinto a los sitios marginados que se relacionan de manera intrínseca con la violencia.

Estos fraccionamientos de lujo que son oasis cerrados, y aparentemente ajenos a la situación que vive el resto de la población, se han creado muy cerca de lugares con altos índices de marginación, considera Melchor, que posteriormente provocan especulación inmobiliaria y terminan por desplazar a las personas que vivían antes de que se construyeran estos lugares con albercas y canchas de tenis.

El deseo de mantener a la violencia fuera, “como si fuera algo exógeno y una especie de invasión bárbara que hay que mantener fuera de nuestras vidas perfectas”, dice Melchor, es una preocupación de todas las personas, sobre todo de las clases altas, pero también en general, porque en este momento de gran incertidumbre y altos índices de violencia la seguridad es un anhelo primordial.

Páradais es una metáfora de esto: cómo es que la gente está tan preocupada por mantener el mal fuera que no se da cuenta que la violencia puede anidar en el corazón de cualquiera, y anida en el corazón de Franco Andrade, que es una persona que encaja perfectamente en este lugar, que no es de fuera, que no es moreno, que no es pobre y, sin embargo, es quien introduce el mal en el fraccionamiento”, señaló.

En Páradais, Melchor ubica su historia en un lujoso fraccionamiento, un lugar distinto a los sitios marginados que se relacionan de manera intrínseca con la violencia. Foto: @lectora_chilanga

El lenguaje como vehículo para enunciar las realidades
Algo que llama la atención después de leer las primeras páginas de Páradais es el lenguaje que utilizó la escritora para contar la historia. Este es característico de un joven como Polo, que “tiene cierto tipo de expresiones para referirse a su realidad”, señaló Fernanda Melchor. Al mismo tiempo, es el lenguaje que utiliza el narrador, quien se burla de todos los personajes por los papeles que desempeñan en la historia.

“Quería que al lector le diera risa estas descripciones (como los aires de grandeza de los Maroño), y situaciones, pero también [que] de repente en la página siguiente esta sonrisa se le congelara en la boca; quería crear estos contrastes, y funcionan bien con el choque de registros (…) Entonces, podemos relajarnos un poquito como lectores, incluso reírnos. Creo que el humor, sobre todo el negro, caustico y un poco quemante, también es un buen mecanismo para visibilizar estas cosas”, destacó la escritora.

Ese lenguaje “coloquial” podría generar múltiples emociones en las y los lectores, pero además la escritora lo eligió por ser propio de Veracruz: su estado, el cual desde hace muchos años está sumido en la violencia provocada por la presencia del narcotráfico. Melchor sentenció que la violencia también es una una realidad latente en Puebla, y en muchos lugares del país, y aunque Páradais está situada en tierra jarocha, bien podría ser una historia que algún día salga en un diario de esta ciudad.

“Yo ya no estoy muy segura de que esté escribiendo solo de Veracruz, los escenarios son veracruzanos, por supuesto, pero muchas de las cosas que pasan en la novela, por la violencia, podrían ocurrir en cualquier lado. Cuando yo pensaba en los Maroño [familia en la que también gira la historia] pensaba un poco en Lomas de Angelópolis, y cuando pensaba en aquellos [me imaginaba] más bien un asunto de pandillas del crimen organizado que podrían ser también los huachicoleros que tiene dominados muchísimos pueblos de aquí del estado”, explicó.

De igual manera, la redacción con un lenguaje extremo y hasta cierto punto inflamatorio fue una forma de experimentar, y salirse un poco de la estructura lineal que durante muchos años estuvo presente en la mayoría de las novelas que se han publicado, algo que en su momento hicieron los escritores del boom latinoamericano, en donde el libro parece tener una voz única más que polifónica.

Fernanda Melchor
“Seguiré visibilizando la violencia y el machismo”: Melchor. Foto: @falsa.liebre

El futuro de Fernanda Melchor
En la mitad de 2021, la escritora se mudará a Berlín por la beca DAAD que le otorgó el gobierno alemán, pero mientras ese momento llega continuará con la promoción de Páradais; una vez en Europa continuará escribiendo.

Fernanda Melchor afirma que “sigo interesada en escribir sobre Veracruz, en visibilizar la violencia y hablar de este machismo desmedido que existe en nuestra sociedad”, aunque admite que aún no tiene un proyecto en particular en el que esté trabajando.

Pese a lo anterior una cosa es clara: sea cual sea el tema que elija, Fernanda Melchor escribirá sobre algo que la atraviese directamente, pues admite: “Yo sólo puedo escribir de lo que me afecta, de lo que me produce curiosidad genuina (…) me debe afectar para que yo pueda ser capaz de clavarme tanto tiempo y sostener el interés”.

Texto publicado originalmente en Lado B.

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